"Ambiciona honor, no honores." Guicciardini

Parto con y sin doula. Por Véronique Batter

por Véronique Batter Comentar
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Tengo 44 años y soy madre de dos hermosos chicos.

Hace 13 años, cuando me estaba preparando para dar a luz a mi primer hijo, pensaba que sabía mucho, no tenía miedo al dolor e incluso me excitaba la aventura del parto. Era una buena señal porque significaba que tenía confianza. Además, cerca de mi casa en Bélgica
disponía de unhospital que seguía desde hacía muchos años la filosofía del Dr. Leboyer y sabía quepodría tener un parto respetuoso.
Sin embargo, las cosas no fueron fáciles.

 

Entre las contracciones que se pararon, labolsa que se rompió y la dilatación que no avanzaba, llegó el momento de la oxitocina artificial y, como consecuencia, unos dolores insoportables. Afortunadamente, tuve laepidural porque no hubiera podido aguantarlos. Estuvimos 36 verohoras de parto y a dospasos de la cesárea.
En aquél entonces no conocía aún la figura de la doula, esa persona que acompañadesde un espacio de co-madre. Cuando llegó el embarazo de mi segundo hijo, 3 añosmás tarde, tuve muy claro que deseaba una persona que me apoyara, a pesar de que me sentía aún más confiada por mi experiencia previa como madre. La presencia de mi marido que me daba amor y afecto era importante, pero sentía que quería a alguien con quien poder relajarme y que me hiciera sentir en confianza y seguridad. Ya había experimentado un parto sin esta presencia, y tenía clarísimo que yo la quería a mi lado en esta nueva ocasión.
Además de sentir a mi lado la mano de una madre, en todos los sentidos, era una persona que conocía la energía que se mueve en el parto, alguien que sabía escucharme,que me ofrecía lo que necesitaba en el momento justo, una sonrisa, una palabra, una presencia que me aportaba seguridad. Todo esto lo encontré en Chantal. Me sentí enseguridad con ella. Era como una amiga que
además conocía a las mamás pariendo, yesa experiencia, era la que me daba seguridad. Podía saber el estado de mi dilatación yen que fase del parto me encontraba tan solo escuchando mi respiración o los sonidos que emitía. No hacía nada, pero estaba allí. Una mujer que me transmitía confianza enmi propio cuerpo de mujer.
Fue en realidad después del parto que me di cuenta de la importancia de esta presencia femenina y tranquila. Presencia de alguien que sabe que hacer o no hacer y que conocelo que ayuda en el parto y lo que no. Alguien que sabe detectar los miedos o el estrés,el gran enemigo del parto, y que canaliza estas emociones fuera de la habitación. Y como muchas mamás suelen decir: “No sé si hubiera podido hacerlo sin su presencia”.Seguramente ella me diría: “Evidentemente que si, yo solo estaba allí para recordarteque tu puedes”.
De madre… a doula

 

Desde entonces me he formado como doula, como co-madre que quiere entendermás el parto para acompañar a otras madres en estos momentos, antes y después del nacimiento. Tuve el privilegio de pasar las últimas horas del año 2010 acompañando una mujer en su poderosa transformación como madre en el salón de su casa y ver, justo antes de las campanadas, una carita preciosa abriendo los ojos nada más salir, sin gritos,sin llantos, en plena armonía.
También he atendido partos en hospitales, ayudando a algunas mamás que llegaban concontracciones al hospital y también, en estas circunstancias, esta presencia marcó una diferencia para las mamás y sus parejas, según me lo hicieron saber después. Alguien estaba allí con ellas para acompañarlas.
Es cierto que también podría ser una amiga íntima, y al mismo tiempo creo que es importante que sea una persona que transmita tranquilidad y confianza pase lo quepase en el transcurso del parto. Uno de los roles de la doula es asegurarse de que las necesidades de la batterparturienta sean respetadas. Necesidades que si no se satisfacen pueden perjudicar y hasta entorpece por completo un parto que comienza con buen ritmo y naturalidad.
Es trascendente conocer que la madre y su bebé necesitan sentir seguridad, intimidad, calor, silencio, oscuridad. Esas mismas condiciones
que permiten al cuerpo de unamujer a abrirse y entregarse a su pareja para crear un hijo. La doula tiene que ser tan discreta como un gato, y tan atenta como un lince. De estas cualidades dependen laliberación de la hormona oxitocina que permite contracciones eficaces y un fluir en elparto.
Sin embargo, detalles aparentemente insignificantes como las intervenciones médicas,los ruidos, las luces o el vestir a la mama con ropa de hospital, son factores que inhibenla oxitocina, produciendo un freno en el proceso o demasiado estrés en el ambiente. Muchos de los partos que terminan en cesárea se producen porque dicho proceso natural no ha sido acompañado. Luego, nos decimos “menos mal que estaba en el hospital”.
La doula ha de estar atenta para preservar o re-crear esa burbuja de paz y de amor necesaria para un buen fluir del parto, especialmente, si estamos en el hospital. La doula está atenta, presente. Sostiene la energía de tranquilidad y confianza. Si hacefalta, escucha los miedos que surgen, reconforta con una palabra a con un masajito en la espalda, recuerda a la madre que puede y que dispone internamente de todos los recursos que necesita para ella y su bebé. Con seguridad, más recursos de los que ella pueda imaginar.
Pero lo más importante de todo esto es saber que cuando un bebé nace de manera natural, sin ninguna intervención innecesaria, nace con mucha más seguridad ensi mismo, con una buena impronta de autoestima, se siente respectado, querido yacogido en su propio ritmo. Esto marca una diferencia significativa en la personalidad emocional, psíquica y física del niño, siendo más seguros, más atentos y más felicesen la vida. Sin contar que el postparto se hace más suave para la madre (reduce considerablemente la probabilidad de depresión postparto), crea un vínculo afectivo másfuerte entre madre-padre e hijo, favorece una lactancia fácil y facilita una recuperación fluida en las primeras semanas después del nacimiento.
Todos merecemos ser felices, y si deseamos un mundo distinto en el mañana, es tiempode cuidar hoy la forma en la que recibimos a nuestros bebés.
 

 

Véronique Batter

Doula en el área de Girona y Costa Brava

Tel: 619 91 48 53

Email: vero@almanacer.es

Webs: www.almanacer.es

www.redcirculardedoulas.com

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