"No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan sólo si marchamos por el mismo camino." Johann Wolfgang Goethe

Te deseo lo mismo

por Beatrice Pieper 1 comentario

Te deseo lo mismo

¿Me preguntas qué cambió en mi vida desde que emprendí?

Difícil contestar, ya que lo que más cambió en mi vida es que cada día pude” SER” más. Y ¿cómo se puede “ser” si ya “se es” cada día?, ¿verdad?  Pues no; yo casi “no era” yo cuando trabajaba para otras empresas. ¿En qué “no era”? No “era yo” en definitiva. No podía sacar mis talentos, o quizá si, pero en dosis muy limitadas para que no descuadrasen  la estructura cómoda empresarial. No podía expresar mis dones, ya que no estaban acordes con las normas limitantes del sector laboral... En fín, un verdadero rollo.

Así que… ¡Sí!, lo más importante es que pude empezar a llevar a la práctica el ser “YO”.

Pero no me fue fácil pasar de estar trabajando para otros a hacerlo por mi cuenta, no, no fue nada fácil. Pero si fue absolutamente liberador, a pesar de que al principio me sentí como que traicionaba “lo normal", me sentía “la rarita, la inconsciente, la loca”…

(Ahora pienso que cuando trabajaba para otros sí que era inconsciente y loca) jajaja

Y fíjate que era muy contradictorio, ya que mi primer trabajo fue de emprendedora a los 19 años cuando monté un Pub.

Pero los años pasaron y la sociedad me inculcó, o más bien me repitió hasta la saciedad, que lo mejor era buscarse un buen trabajo y sentar la cabeza

(y ahora que lo escribo...  cuando yo trabajaba para otras personas no tenía la cabeza sentada. Es ahora que hago lo que me gusta cuando la siento en su sitio y ¡!bien colocada!!

A pesar de haber sido emprendedora muy joven, entré en la vorágine social de lo que está bien y de lo que “hay que hacer”...

Aprendí y aprendí mucho, pero me temo que no como quisieron que aprendiese, sino como yo creí que era importante aprender.

Mi desmotivación en el trabajo fue en crecimiento, sin exagerar sentía que una parte de mi, moría.

Si, moría y mi desmotivación era porque para mí cada día a las 9 de la mañana, era como acudir a un entierro, al entierro de mi creatividad.

Hice pequeñas trampas que me hicieron sentir que yo tenía el poder mi vida, y el poder de elegir cuándo quiero y puedo dar lo mejor de mí en el trabajo... ¿te cuento alguna?

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Trampa: había algunos días que me resultaba un esfuerzo casi sobrenatural ir a la oficina, mi espíritu necesitaba respirar, necesitaba otro ritmo y eso era más fuerte que la supuesta responsabilidad de ir a trabajar. Así que iba al super, compraba una buena barra de pan, embutido, agua y una fruta y me iba todo el día al campo a pasear con mi perro. Recuerdo que me subía a una roca donde podía ver todo Madrid y me dedicaba a contemplar y a soñar. ¡No sabes lo bueno que era eso para mí! y te puedo asegurar que también era buenísimo para la empresa donde trabajaba, ya que al día siguiente volvía llena de energía y hacia algunos cambios para mejorar mi trabajo...pero a la larga estas escapadas no fueron suficientes para mí.

Bien, estas trampas que fui haciendo eran simplemente necesidades "rebeldes" contra los horarios, contra los días de la semana de trabajo y  los días de descanso,  las vacaciones impuestas y las vacaciones negadas... contra todo eso y más. Nunca entendí que todos tuviésemos que descansar los mismos días, hacer las vacaciones en el mismo momento, es algo que a día de hoy sigo sin entender. Con el tiempo, esas rebeldías lo único que hacían era llevarme al lugar que me correspondía: ser mi propia jefa, disfrutar trabajando en lo que me gusta, poder elegir responsablemente cuándo y cómo descanso, trabajo, investigo y me formo.

En mi vida laboral he de decir que en ningún momento hice un currículum, ya que mi manera de trabajar fue siempre valorada y me ofrecían trabajo las empresas con las que trabajé o que fueron competencia. Añado este dato porque puede sonar a que al “ser una rebelde" no era productiva y buena trabajadora. No fue ese el caso. Me gusta trabajar y mucho más para MÍ. jajaja

La vida me llevaba cada vez más a salir de la "esclavitud" laboral. El brillo se iba apagando en mí cada día más en el trabajo, moría la ilusión, moría de aburrimiento, moría mi libertad, moría mi Ser....gran parte de mí moría.

Y no me podía quedar viendo cómo moría la parte más bonita de mí, mi creatividad. NO, rotundamente NO!!!

Y bueno, no puedo decirte que un día lo dejé todo, ¡qué va!, primero me tomé un año sabático cobrando el paro, y me dediqué a picotear de aquí y de allí, a pensar, a sentir y sobre todo, a soñar.

Luego volví a trabajar para una empresa, pero menos horas. Creí que esa era la fórmula, pero a lo largo del tiempo eso no funcionaba, ya que yo seguía trabajando más, ¿por mí? ¿o porque siempre te “insinúan” que trabajes más? (ya sabes que pagan poco y te exigen mucho). No lo sé….

Empecé a darme cuenta que mi persona tenía un valor y que tenía varias ofertas en la mesa…muy interesantes, pero, NO era mi camino. La nube de la desmotivación se cernía de nuevo en mí, era todo rutinario y no era posible aportar nuevas estrategias. El rollo de siempre.

¿Qué hice?

Pues volví a intentar montar un negocio de hostelería, con una idea innovadora y llena de creatividad, pero con muchos socios por medio, intereses diferentes, moobing……..

Más bien, “fracaso total”. Eso fue lo que pensé en ese momento. A día de hoy, pienso que fue una lección IMPRESIONANTE (No existen fracasos, sólo aprendizajes importantes).

Aprendí muchísimo, y eso no hizo que me quedase parada, NO! Qué va!

La llamada desde mi interior era mucho más fuerte que este gran tropiezo, y experimenté ser muchas cosas que jamás había sido, y me fue muy bien: Productora, Directora de Espectáculos, Promotora en Medios de Comunicación, Agencia de Viajes, etc. muchos papeles que jamás hubiese imaginado hacer y que hice.

De dónde salió todo ese conocimiento? De mi interior.

¿De dónde salió la fuerza? De mi corazón.

 

superwoman1

Ahora dirijo la Revista UAKIX desde hace casi 10 años. Pero sé que haré muchas otras cosas porque, ya desde hace años, dejo que mi corazón me guíe. Y soy feliz.

Bien es cierto que tengo incertidumbre, si, pero eso me da “adrenalina” y me hace inventar nuevas soluciones, nuevas ofertas, nuevas propuestas, me hace estar viva y crecer. Me hace aprender

y SER cada día más YO.

Hoy en día ya soy madre, y sé que el ejemplo que le voy a dar a mi hija es de una madre valiente, entendiendo valiente como alguien que supera sus miedos, sino sería inconsciente. jajaja

Una madre que se respeta, una madre que vive la vida y tiene miles de anécdotas que contar a sus 42 añitos, no me imagino a los 99 ¡cuantas contaré!.

Si, querido/a amigo/a, te deseo lo mismo y más, te deseo que vivas tu vida, que te respetes, que valores y encuentres en el baúl de los recuerdos tus talentos y dones.

Y que los disfrutes, que te sorprendas a tí mismo cada día,  que sonrías al pensar en todo el camino que ya has andado y que siempre tengas una meta más alta.

Que lo consigas y simplemente: “SÉ”.

 

profesional7

Beatrice Pieper

Directora y Fundadora de Uakix

Emprendedora multidisciplinar

Beatrice.pieper@uakix.com

1 comentario

  • Silvia

    ¡Gracias!

    Por la revista y por este artículo tan inspirador :-)

    Lunes, 21 de Noviembre de 2011 19:41 Publicado por Silvia Enlace comentario

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