"La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad." Sir Francis Bacon

Siembra Pensamientos Semilla y alumbra tu Éxito personal

por Raimon Samsó Comentar
Valora este articulo
(2 votos)

Se conoce por éxito a conseguir lo que se desea. La felicidad, viene después, pues consiste en apreciarlo una vez que lo has conseguido. El éxito no tiene nada que ver con la popularidad, sino más bien con ser la clase de persona que deseas ser y llevar el estilo de vida que deseas para ti. La ciencia del éxito es una ciencia exacta. Lo que quiero decir es que si haces lo necesario durante el tiempo necesario, entonces el éxito es inevitable. Rotundo. Date cuenta que no hay nada que el hombre haya estudiado más que la ciencia del éxito y para ello ha diseñado diferentes tecnologías como, por ejemplo, el coaching o la programación neuro-lingüística. Hay infinidad de libros que tratan sobre ese tema, está todo escrito, casi todo el mundo ha leído alguno pero lo que ya no es tan común, es la determinación de pagar todos lo precios para conseguir el éxito. No es posible obtener algo a cambio de nada. Todo lo bueno tiene un precio -al que yo llamo inversión-. Siempre que desees algo en la vida, antes pregúntate cuál es el precio y luego págalo con gusto. Y hazlo más pronto que tarde, pues el precio podría subir.

Una vez más, conseguir lo que deseas no es una cuestión de suerte, genes, formación, contactos, coeficiente de inteligencia, destino o casualidad. Si sigues los principios del éxito, éste es reproducible por cualquier persona. Muchas personas creen que para conseguir lo que siembradesean deberían haberse formado mejor, tener buenos contactos, disponer de una buena suma de dinero para empezar o haber heredado unos genes de calidad… nada de eso es cierto. Es deseable, ayuda, pero no es necesario. Hoy sabemos que el éxito depende un 15% de lo que sabes y un 85% de la actitud. Como coach compruebo a diario que las personas invierten más en buscar información, aquí y allá, que en cultivar una actitud ganadorala clave del éxito-. Puedo asegurarte que si cualquiera insiste lo suficiente, acabará por conseguir su propósito.

 

El éxito es una reacción en cadena: primero defines una intención -a la que llamamos objetivo o misión-, después pasas a establecer un plan de acción -a las que llamamos metas intermedias-. Después haces tu parte, actúas y tras eso entregas la situación y confías plenamente en el logro. Acto seguido, un suceso te conduce a otro, una cosa lleva a otra, la inteligencia de la mente universal opera creando “sincronicidades” sin que pueda hablarse de casualidad. Una acción interfiere en otra y entonces ocurre algo de mayor importancia. El universo está actuando, y es así como llegan los primeros resultados.

Como dice un viejo proverbio budista: “Si estás en la dirección correcta, lo único que has de hacer es seguir andando”. Y cuando andes por ese camino, nunca te permitas morir de éxito y recuerda siempre de dónde vienes. La arrogancia siempre viene devuelta en una cura de humildad. De todos modos, piensa que nunca se consigue nada a solas; aunque así pueda parecer a primera vista. La medalla que luce el ganador debería brillar en muchas solapas. Nunca te compares con nadie más. Cada persona tiene unas prioridades en su vida que son distintas a las de los otros. El éxito no tiene nada que ver con el reconocimiento de los demás. No busques reconocimiento, busca mejor conocimiento. La popularidad no sirve más que para alimentar al, ya de por sí, bien cebado ego. El reconocimiento se da y se quita para ejercer control sobre las personas. No caigas en esa trampa.

Vivimos en un universo abundante de oportunidades. La prosperidad es un estado mental que significa mucho más que poseer bienes materiales. En realidad, es un término muy amplio que incluye todo tipo de abundancia espiritual, mental, y material. La prosperidad, bajo mi punto de vista, es un estado de la conciencia que incluye tanto la riqueza exterior como al interior; y el único que puede crear ese estado de conciencia eres tú mismo. Puedes generarla pero no puedes heredarla o comprarla. Entre todas, la mayor riqueza es la prosperidad personal que nos convierte en las personas que deseamos ser y que nos aproxima a la vida que deseamos vivir.

cocreaNo sé cual es tu sueño pero lo adivino y podría resumirlo, sin temor a equivocarme, que deseas más calidad de vida. La palabra prosperidad es un comodín que comprende entre otras cosas: la salud, el trabajo, el amor, la emoción, la energía, el conocimiento, el tiempo libre, la amistad, la alegría, las relaciones, el bienestar, el entusiasmo, el dinero, la creatividad, la sabiduría, el buen humor, la gratitud… la lista es muy larga. Me gusta hablar de la prosperidad como la capacidad de manifestar sin límite, es decir el don de llevar los deseos del mundo interior al mundo exterior.

Siempre pienso que la creación busca al creador, el cuadro busca al pintor, la novela al novelista, la canción al cantante, el hijo a los padres y el amor a los amantes… Cualquier sueño que se pueda soñar ya existe como posibilidad en el campo infinito de todas las posibilidades deseando ser una realidad manifiesta y deseando descender al mundo de la forma. El objetivo de cualquier sueño es bendecir la vida de quien se atrevió vivir por ese sueño y bendecir también a todas personas que lo comparten. Por todo ello, me gusta utilizar términos como: atraer, manifestar, co-crear… aquello que ya existe en el estado de crisálida. Expresando este pensamiento en una metáfora: el universo es abundante en sueños-oruga que aguardan convertirse en realidades-mariposa.

Existen dos modos de conseguir lo que deseas: ir tras un objetivo o atraerlo hacia ti. Son dos actitudes muy diferentes. No basta con desear que algo ocurra, es necesario combinar sabiamente ambas fuerzas: la acción y la atracción. ¿Cuando hacer una cosa y cuando la otra? Esa es una pregunta que tiene muchas respuestas y que tú mismo deberás responder.

Algunas personas le dan distintos nombres a la manifestación: azar, casualidad, suerte, fortuna, karma, destino, pero el universo premia la determinación y no las excusas. Y todas esas palabras son sólo excusas para justificar el no pasar a la acción –tanto interna como externa-. Te sugiero abandonar cuanto antes todas las dudas y limitaciones. La duda resta. Cuando dudes recuerda que la inteligencia universal tiene todas las respuestas a tus preguntas. Encuéntralas. No pretendas saber cómo serán todas las cosas antes de empezar. Como escribió el Dr. Wayne Dyer: Tu tarea no es decir “¿Cómo?”, sino decir “¡Sí!”. La incertidumbre es muy creativa, la seguridad no lo es. Después, durante el proceso creativo, observa atento y comprobarás como los recursos -el cómo- aparecen y se desplegarán ante ti para colaborar en tu plan creativo.

Raimon Samsó, autor y coach para el éxito

www.ElCodigoDelDinero.com

www.CursodeMilagros.es

Raimon Samsó

Raimon Samsó

Licenciado en Ciencias Económicas, Coach profesional y financiero, escritor de desarrollo personal.

Sitio web: www.raimonsamso.com/

Dejar comentario

Los campos marcados con (*) son requeridos
Puedes utilizar HTML básico.

Últimas Revistas