Hay bebés que nacen en Yodok y permanecen allí el resto de sus vidas, enfrentándose a la tortura, el trabajo forzado, las palizas, la falta de alimentos e incluso el riesgo de ejecución.
Y todo esto, sin que se conozca internacionalmente y con y la hipocresía del gobierno de Corea del Norte, que sigue negando que Yodok exista.
Pero nosotros sabemos que sí existe. Sabemos dónde está y sabemos que en él hay decenas de miles de personas recluidas en condiciones infrahumanas. Además, las autoridades coreanas se equivocan si creen que vamos a quedar impasibles ante esa atrocidad.
Firma aquí por el cierre de Yodok y ayúdanos a denunciar públicamente la existencia de este lugar horrible.
Gracias por actuar por quienes más lo necesitan.
Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional - Sección Española


