Nuestros pensamientos, actitudes, creencias y estados emocionales, influyen más que nuestra propia alimentación. De hecho la forma como nos vemos en el espejo cada día, como nos sentimos con la ropa que vestimos y lo que nos decimos, marcan la forma de alimentar, cuidar y mostrar nuestro cuerpo.
Es decir si nosotros nos vemos “gordos”, sentimos que el vaquero nos aprieta y nos repetimos constantemente, “que gordo-a que estoy, tengo que bajar de peso, me veo horrible”. Nuestro cerebro ejecuta la orden y segrega químicos que hacen más apetecible la comida grasa y excedente en azucares. Como estamos “gordos”, no nos ponemos ropa ceñida, ya que pensamos que nos vemos poco atractivos, tendemos a abandonarnos. Entonces tendemos a emplear indiscriminadamente productos adelgazantes, dietas Express que lastiman nuestro organismo, comenzando una guerra interminable con nuestro propio cuerpo.
Cada uno de nosotros somos únicos, con necesidades, hábitos, emociones, y creencias diferentes, sin embargo estas recomendaciones que a continuación menciono, me han servido a nivel personal y profesional para conseguir que un gran número de personas alcancen y mantengan de forma sencilla su peso ideal.
Auto aceptación
Suena un poco ridículo además de un tanto reiterativo en esta época. Sin embargo es un punto muy importante y es el primer paso para obtener el cuerpo que realmente deseamos, ya que cuando nos aceptamos tal y como somos, tratamos a nuestro cuerpo de una forma diferente: lo cuidamos, lo mimamos, lo vestimos con ropas bonitas, y nos alimentamos con comida más sana. Recuerda que tu cuerpo es perfecto y maravilloso, tú eres único/a.

Pensamientos positivos
Trata de tener pensamientos positivos y alegres cada día sobre tu cuerpo. Mira tu cuerpo como una obra de arte. Es el que te sostiene y te mantiene para estudiar, trabajar, amar, sentir, vivir… Utiliza palabras agradables, ropa que te guste y te haga sentir guapo-a y cómodo a la vez. Mientras te vistes mírate al espejo y di en voz alta: “que guapo/a me veo”, “cada día estoy más sano/a y delgado/a”.
Exterioriza tus sentimientos
Tu problema de peso puede estar relacionado con emociones que no quieres confrontar o expresar. En ocasiones literalmente te tragas sentimientos, miedos y rabia, convirtiendo el sobre peso en una protección.
A veces es más fácil echar la culpa a otros que hacerte cargo de tus sentimientos.
Sin embargo siempre tienes la oportunidad de cambiar y elegir enfrentarte de manera positiva a tus miedos, tu rabia y conflictos internos.
Perdónate a ti mismo por haber retenido y alimentado esos sentimientos. Perdona a quienes te hirieron, liberando así los sentimientos nocivos para tu cuerpo.
Ser flexible
Si has seguido hasta aquí mis recomendaciones, seguramente haz comenzado a cambiar de actitud, la forma de ver tu cuerpo, de pensar y de expresar tus sentimientos.
Te ayudara mucho estar abierto y dispuesto al cambio. Probar nuevos sabores, experiencias, pensamientos, colores, texturas, etc...
Para cambiar tu cuerpo, debes cambiar tus pensamientos y hábitos alimenticios, dejando atrás la vieja imagen que no te gustaba y darle la bienvenida a una nueva más deseable.
Actúa como si….
También te ayudara pensar, comer, actuar, vestir como si ya disfrutases del cuerpo que tanto deseas. Tu cerebro obedece a todas las ordenes que le das, tanto las verbal como las visuales o sensitivas. Si le ayudas mostrándole con detalle el objetivo que quieres conseguir, será tu mejor aliado para alcanzarlo.
Disfruta de tu cuerpo y disfruta de los alimentos que te nutren, aportando energía y vitalidad a cada célula.
Mira a los alimentos como lo que son, alimentos y no como enemigos o “armas de destrucción masiva”.
Cristian Ayala Montiel
Lic. En Nutrición y ciencias de los alimentos
Practitioner en PNL


