"No nos hacemos libres por negarnos a aceptar nada superior a nosotros, sino por aceptar lo que está realmente por encima de nosotros." Johann Wolfgang Goethe

Llegar a casa con un bebé recién nacido

por Laura Gutman Comentar
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Una vez superada la mayor “escena temida” que acaparó nuestra atención durante variosmeses, es decir, una vez que hemos transitado el parto, y según el bienestar o malestar, elbuen o mal trato que hemos recibido, y según la calidad del encuentro que hemos logradoexperimentar con nuestro bebé; aparecerá la siguiente “escena temida”, que es la llegada acasa. De regreso a nuestro hogar, nos encontramos con un bebé en brazos y un sinnúmerode consejos médicos y de los otros. La gran pregunta es cómo nos arreglaremos con ese niñito cuando no podamos calmarlo y no tengamos a quien pedir ayuda.

Si somos embarazadas primerizas, vale la pena saber que “lo peor” no es el parto sino loque viene después. Y no lo digo para atemorizar a nadie, sino por el contrario, para quepodamos prever que la asistencia física y emocional es imprescindible durante el puerperio.
Una madre no debería nunca estar sola con un niño en brazos. Toda madre puérpera merece compañía y sostén para sumergirse en las sensaciones oníricas del la fusiónemocional con el bebé.
Hoy en día, sobre todo en las grandes ciudades, no contamos con una comunidad de mujeres que nos sostenga, nos avale, y nos acerque la sabiduría y la experiencia de lasmujeres mayores. A veces no contamos con nuestras hermanas o tías; o sencillamente nolas consideramos referentes valiosos dentro de nuestras búsquedas personales.
¿Pero qué tipo de compañía necesitamos? En todos los casos, la presencia de personas que no invadan con sus propios deseos o expectativas, el territorio emocional que compartimos con el bebé. Tampoco personas con ideas preconcebidas sobre lo que es correcto oincorrecto hacer con el niño, ya que esto nos sumará desconcierto y angustia cuando sólotenemos que buscar dentro de nuestro corazón para encontrar una manera personal de relacionarnos con nuestro hijo.
En cualquier caso, una madre no puede entregarse a la demanda y a la desintegración psicológica que supone la atención de un bebé recién nacido, si no cuenta con personassostenedoras, amorosas y sabias, en quienes delegar casi todos los aspectos del mundomaterial. A ellas les corresponde incitarnos a la introspección, a la conexión con nuestrohijo, al despojamiento de otras preocupaciones, y al florecimiento de nuestras intuiciones que nos harán comprender al niño pequeño gracias a la conexión con nuestra memoriafilogenética. Es esa sabiduría intuitiva la que nos permitirá responder aceitadamente a lasdemandas del niño pequeño, porque sentiremos el mundo tal como él lo siente.
Encontrar a las personas adecuadas para que nos sostengan durante el primer período encasa, no es fácil. Tienen que ser capaces de observarnos sin juzgarnos, y poder “salir de laescena” para actuar sólo como facilitadores del vínculo que estamos desplegando madre ehijo, que será diferente en cada caso. Porque no importa si hacemos las cosas bien. Sólo
importa que tengamos “vía libre” para el encuentro con nuestro ser más profundo, por lotanto, con el ser que acaba de nacer. Las personas sostenedoras tienen que tener confianzaen que cada relación va a encontrar su modalidad, pudiendo tener disponibles palabras amorosas para aliviarnos, diciéndonos que si escuchamos los mensajes del alma yactuamos según nuestras más íntimas creencias, encontraremos el modo de entendernos connuestro hijo.
Estas personas sostenedoras tienen que cumplir el rol de protectores de la díada y al mismo tiempo de guardianes de los depredadores emocionales. La contradicción aparece cuando nuestros seres más queridos, a veces incluso nuestras propias parejas, se convierten en depredadores dentro de casa. Por miedo, por desconocimiento, o por atender razonesexternas bajo el temor de equivocarse, descreen de la naturalidad con la que cada una denosotras conecta con el bebé, sobre todo si nuestro comportamiento parece raro o distinto a todo lo conocido hasta entonces. En estos casos, vale la pena buscar sostenedores que también comprendan y avalen las ambivalencias de un hombre desesperado que ha perdidosus parámetros habituales.
Históricamente las mujeres contábamos con “mujeres sabias” que conocían los misterios dela Maternidad, y que acompañaban a las mujeres y a sus familias en la integración de unniño pequeño que trastoca completamente todos los aspectos de la vida cotidiana. Hoy en día estamos obligadas a retomar la figura de la Madre Experimentada. A veces ese rol lo puede cumplir una doula. O una amiga generosa dispuesta a tolerar los humores cambiantesde una madre reciente. Incluso la pareja desde su rol de varón sostenedor, puede cumplircon la tarea de incentivar a la madre a ser genuinamente quien es, a despreocuparse por elmundo de las formas y a vivir intensamente los vericuetos emocionales del puerperio. Claro que se requiere un varón maduro, que no esté pendiente de lo que recibe en ese período,sino que pueda concentrarse en lo que tiene para ofrecer. Ya llegarán tiempos mejores.
En todos los casos, las madres no necesitamos consejos ni guías prácticas sobre cómo seruna buena madre y criar correctamente a los niños. Este es un aprendizaje interno, siemprey cuando “el afuera” esté acomodado. El puerperio es un período donde las señales provienen del ser interior, si damos lugar para que aparezcan.
El miedo que nos da llegar a casa, tiene que ver con la soledad -que sabemos de antemano-nos espera para devorarnos. O bien la certeza de ser efectivamente tragadas por personasque invaden nuestra vida cotidiana con consejos, recetas y juicios sobre nuestro devenir como madres. De este modo, vamos sintiéndonos cada vez más inútiles e infantilizadas,constatando que no sabemos asumir ciertas responsabilidades, con lo cual, el miedo a nosaber qué hacer se acrecienta día a día. Así vamos dejando de lado nuestros recursos internos logrando lastimar el viaje hacia una maternidad conciente.
Llegar a casa con un bebé debería constituirse en un momento sagrado, lleno de respeto,silencio, y amor. Podemos asumirlo si contamos con personas maduras, experimentadas y respetuosas, deseosas de llevarnos de la mano por el camino del auto-descubrimiento personal a través de la maternidad.

 

retrato_arti2Laura Gutman

http://www.lauragutman.com.ar

 

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