Con independencia del sistema de creencias que arrope nuestra filosofía de vida, bailar es una experiencia real, que, como mínimo, aproxima al cuerpo a sintonizar con un lenguaje más propio del alma, y propicia un encuentro con los demás y con el mundo, difícilmente logrado de ninguna otra manera. El hecho de que esté presente en las grandes celebraciones habla de eso, incluso en culturas como la nuestra, en las que la danza está más asociada a la exaltación estética para disfrute de terceros, que a ningún beneficio personal.
Afortunadamente, diversas dinámicas de desarrollo personal han rescatado la importancia del cuerpo como vehículo capaz de encarnar los anhelos del ser. El compromiso de la dimensión corporal puede suponer conceder consistencia material a las inspiraciones que se desvelan en el camino de la expansión de conciencia y de la sanación en el sentido más amplio del término.
Tal es el caso del Movimiento armónico expresivo, del sistema Rio Abierto www.rioabierto.es que, muy pendiente de la escucha concreta, abre el cuerpo a los dictados liberadores de la alegría del alma. Con un amplio protagonismo de la música y la danza, y una atención muy particular al masaje, avanzar por esta propuesta es aceptar la posibilidad de encuentro entre los mundos físico, emocional y mental, y reconocer la riqueza de la dualidad, de los pares de opuestos, y explorarlos en toda su dimensión. Y reconocer también la alegría de trascenderlos sin esquivar ningún elemento del recorrido, ni escatimar ninguna posibilidad de trabajo que salga al paso.
La atención a los mundos internos y la apertura a la comunicación con el mundo externo marca con frecuencia el desarrollo de una sesión de movimiento expresivo, en ocasiones pautada en función de los siete centros energéticos, también conocidos como chakras, con músicas y dinámicas precisas para cada uno de ellos.
Con una veintena de profesores en diversos horarios, el Espacio Movimiento Río Abierto, que dirige la uruguaya Graciela Figueroa y que cuenta en España con cuatro promociones de instructores formados en “Movimiento, terapia psicocorporal y transpersonal para el desarrollo armónico”, ofrece en Madrid una semana de puertas abiertas entre los próximos 17 y 21 de enero, para dar a conocer el trabajo y toda su capacidad integradora.
Partiendo de un círculo en el que cada participante presta atención a su alineamiento en un eje vertical, y de la imitación al instructor, las sesiones de movimiento avanzan hacia la libertad expresiva por el camino de la escucha a uno mismo y a los demás, e incluyen sesiones de masaje que, si bien muy breves, permiten dar curso a necesidades de sanación concretas del cuerpo y que vienen a completar el efecto terapéutico que de por sí acontece con la danza.
No hay música ni movimiento que no tenga cabida en una clase de Río abierto -incluido el silencio, incluida la quietud-, abocada en todo caso a encontrar el pulso propio y la grandeza del presente, y con la virtud inmediata de oxigenar, relajar y tonificar el cuerpo. Para cada uno queda determinar hasta dónde puede llegar a actualizar la potencialidad que somos; hasta dónde puede aterrizarse la alegría del alma.
Lola Bastos
Alumna de Río abierto-España
www.rioabierto.es


