La primera premisa falsa en la que caemos, es que creemos que hay que elegir, entre salud, o dinero, o amor. ¿por qué? Nunca se me ha ocurrido pagar el carrito de la compra con “amor” o “salud” (¿te imaginas a la persona de la caja?). creo que deberíamos aspirar a salud, y a dinero, y a amor. A todo, porque cada uno cumple su papel.

Porque el dinero, nos guste o no, sí es importante, y mucho, en nuestras vidas. Y la calidad con la que la vivimos, está muy circunscrita a nuestros ingresos, y a nuestros ahorros, y a nuestras deudas.
Básicamente, ¿estaríamos haciendo lo que hacemos, tanto a nivel laboral como cotidiano, si tuviéramos dos millones de euros en el banco? Me parece que no, así que nuestras acciones están continuamente condicionadas por el dinero que tenemos y no tenemos.
Además, el dinero es uno de los focos fundamentales del miedo. Porque tenerlo en cantidades suficientes, lo que nos da es seguridad, y sobre todo, nos permite tener nuestra atención puesta en otras cosas que no son cubrir nuestras necesidades y gastos, y que nos ocupan gran parte del disco duro, y suele ser una fuente constante de preocupación.
Así que con dinero me gusta decir que somos en general parte de la solución, y sin él, parte del problema. Dicen los que tienen mucho que el efecto es parecido al de la salud: cuando no la tienes, la echas mucho en falta, pero cuando sí la tienes, no lo das importancia. Me atrevo a asegurar que nos gustaría estar a casi todos nosotros en el “no darle importancia”.
Porque el dinero no es malo ni bueno en sí mismo (recordemos “el vil metal”; está podrido de dinero”, etc). Lo que importa es el uso que le demos. Y ahí es donde entra nuestro sistema de creencias, nuestra programación interna, que es la que marca nuestras relaciones con la prosperidad y la abundancia.
Porque, ¿de donde viene la manera en que nos relacionamos con el dinero y la riqueza? De nuestra familia, de nuestros padres. Y posiblemente, tus padres no fueran ricos, igual que no lo eran los míos. Y unos padres que no conocen en sí el dinero, ni las reglas que lo mueven, ni se relacionan amistosamente con él ( “nadie da duros a peseta”; “el dinero no crece en los árboles”; “si es rico no puede ser honrado”; “el dinero no da la felicidad”, etc, etc. Seguro que algunas te suenan), ¿Qué me van a transmitir a mi? Más de lo mismo. Y si me transmiten más de lo mismo, desde que soy pequeño, mis comportamientos serán similares a los suyos. Moraleja: obtendré los mismos resultados.
Por eso, si quiero obtener algo distinto para mi vida, donde haya riqueza, prosperidad y abundancia, todo pasa por detectar que creencias y patrones tengo programados desde hace mucho tiempo, trabajarlos y sustituirlos por otros. Y sólo así, podremos luego tener éxito en nuestras inversiones, y en nuestras finanzas en general.

Casi todo el mundo aspira a la libertad financiera (algunos se atreven a proclamarlo en público, y otros lo piensan secretamente: hasta tal punto está mal visto en nuestra sociedad hablar de dinero). ¿Y qué es la libertad financiera? Sencillamente tener un dinero que trabaje para mi, y a través de los ingresos que me genera ese propio dinero, poder vivir sin que mi capital mengue, y además sin necesidad de trabajar si yo no quiero, pudiendo mantener el ritmo de vida que yo desee.
Pues bien: alcanzar la libertad financiera, está al alcance de casi todo el mundo; solo que debemos empezar por nuestro trabajo interno, nuestra reprogramación, y empezar a educarnos financieramente, para conocer el mundo del dinero, como funciona, y como se juega a ese juego, que por supuesto, tiene sus reglas, y donde los expertos en él obtienen grandes resultados.
Así que lo primero es:
- Decidir sanear tus relaciones con el dinero, y empezar a honrarlo, como honramos otras cosas importantes de nuestra vida
- Detectar las creencias que nos pueden estar frenando, cuestionarlas, y cambiarlas
- Y empezar a estudiar el dinero, sus reglas, su juego, adquiriendo una mínima educación financiera, para empezar
Y es cuando seguimos estos pasos, cuando podemos tener unas mínimas posibilidades de éxito. Porque, solo aquello que se siente querido y estimado por nosotros, permanece a nuestro lado. ¿entiendes ahora nuestros frecuentes resultados económicos?
Yo he decidido que en mi vida, haya prosperidad y abundancia. Y también he decidido dejar de ser el principal obstáculo para ello. Y tú ¿qué decides?

José Pedro García
coach, emprendedor, escritor y formador.


