Nacimos en el Noroeste de España, cerca de donde dicen que la Tierra se acaba. En seguida nos hicimos muy amigos, ... teníamos personalidades muy afines. De esto hace ya unos 15 años.
Las aficiones conjuntas: deportes, música, y siempre y sobre todo, el deseo de entretener y hacer reír a nuestros amigos, incluso desconocidos, ... no fueron suficiente impedimento para que nuestros caminos se separasen. O eso parecía.
Uno a estudiar Psicología en Santiago y otro Educación Social a Talavera. Sin hablarlo, sin influirnos, sin convencernos, ... parece que ambos tiramos hacia carreras aplicadas, al menos en teoría, al bienestar social.
¿Casualidad?
Madrid se convirtió en el nuevo punto de encuentro. La inmersión en el mercado laboral nos hizo encontrarnos, también sin planearlo, en la capital. Uno en un puesto de responsabilidad de una multinacional, el otro a cargo de dos pequeñas empresas de atención a internacionales y a multinacionales... aquí seguramente se plantó y abonó la semilla de lo que hoy somos:
¡RISOTERAPEUTAS¡
Por aquel entonces no teníamos mucho tiempo para vernos, pero siempre que lo hacíamos, nuestras percepciones y sensaciones sobre la vida laboral española, así como la personal, reflejaban unas preocupantes coincidencias: tanto amigos, como compañeros de trabajo, como clientes, como proveedores, presentaban en su mayoría “problemas” que parecían perpetuos, quejas circulares, mal ambiente en sus oficinas, jefes que parecían estar más interesados en amargarles la vida a sus empleados que en el buen funcionamiento de sus negocios y un triste, pesado y largo etcétera. De estas impresiones que nos íbamos formando, luego salieron teorías e hipótesis que nos propusimos comprobar; efectivamente, estos fenómenos no se restringían a los ambientes de los que partíamos nosotros dos, sino que al ampliar la observación y consultas a muestras más heterogéneas, distantes geográficamente, incluso de distintos niveles socioeconómicos, dichos efectos negativos resultaron igual de significativos. Parecía como si la gente estuviese muy preocupada por, y dedicase muchos esfuerzos, tiempo y dinero a, cuidarse por fuera, pero no reparase en que es igualmente (o más) importante cuidarse por dentro.
-Siempre hemos sido los payasos de la clase, tanto en el colegio como en la universidad. Y en nuestros despachos, pasamos a ser los que empezaban y acababan la jornada con chistes.
Quizás por eso nos hemos dado cuenta de este negativismo. ¡Porque choca con nuestra actitud!
Así, mientras nosotros nos ocupábamos en buscar la manera de poder divertirnos un poco también en medio de la responsabilidad y la presión que el trabajo impone, los que no lo enfocan así, sufrían más por las vicisitudes con las que tenían que enfrentarse cada 8 horas diarias... o quizás por nuestras carreras, que nos hacen más sensibles al malestar psicológico y social
-Si, o por una combinación de las dos cosas. De todos modos... ¿qué disfuncional, no? No se puede rendir bien en un lugar de trabajo donde
los compañeros sobre todo ¡comparten quejas y preocupaciones¡ Mucho peor si los encargados se dedican a criticar a sus empleados, a atosigarlos, e incluso con bastante frecuencia hemos encontrado ¡¡insultos¡¡. Con las amistades y las parejas, exactamente lo mismo. Pero... ¿cómo y porqué hemos llegado hasta aquí?
Sobre esto hay mucho escrito, múltiples teorías confrontadas, pero también muchos frentes explicativos a los que hemos llegado debatiendo esta situación. Aunque más que los porqués de la misma, resolvimos trabajar en el “cómo solucionarlo”. O por lo menos, en el “cómo trabajar para reducir o aplacar estas contrariedades”, para quien nos tache de utópicos.
Fue entonces cuando pusimos en común varios autores, escritos y foros que, ya desde antes de empezar a observar y tratar de poner en claro estos hechos, veníamos siguiendo. Nos dimos cuenta, que todos ellos quedaban más o menos comprehensivamente enmarcados dentro la reciente disciplina de la Psicología Positiva. ¡Y así nació PositivArte!
Y así decidimos ofrecer a todo el mundo varios tipos de cursos, talleres y actividades que ayudasen a contrarrestar o corregir esos problemas relacionados con la ansiedad, con depresión, con relaciones disfuncionales, de manejo del estrés, etc. y que en definitiva traían la perniciosa consecuencia de reducir la calidad de vida y la sensación de bienestar
De entre todos ellos, pronto nos percatamos de que la RISOTERAPIA era sin duda el más efectivo. Por su sencillez de aplicación y comprensión, por estar basado en algo que todos conocemos y forma parte de nuestras vidas en mayor o menor medida, por la inmediatez de sus efectos, tanto psicológicos como fisiológicos y sin duda también por ser la cantidad de risa disfrutada en un día uno de los índices que los estudiosos de la Psicología Positiva afirman que utilizamos para evaluar nuestra calidad de vida.
La RISA, en su condición de acto típicamente humano –aunque no exclusivamente-, tiene una capacidad intrínseca de desbloqueo aunque sea de modo efímero. Cuando es otro tipo de pensamiento, y por negativas. Siempre habíamos sabido vicariamente al ver los afectos que
Pero al ir avanzando por los eventos hasta aquí narrados nos fuimos dando cuenta de sus potentes efectos tera
Y así fuimos progresando en la formación y experiencia como RISOTERAPEUTAS. De modo coherente con lo expuesto, desde el principio hemos pretendido dotar a nuestros Talleres de una notable parte teórica; pero presentando una teoría aplicada, que todo asistente pueda trasladar a su vida, a su día a día, y así conseguir cambios positivos. Por pequeños que éstos sean, pueden llevar a aumentar el nivel de felicidad, de satisfacción con la vida. Quizás suene utópico pero..., citando a Galeano:
“Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.”
Hoy día estamos convencidos de su efectividad. Los asistentes nos lo confirman en la rueda de preguntas que realizamos al acabar los talleres, en los feedback de la actividad, y en los comentarios que seguimos compartiendo continuamente sobre la aplicación de lo aprendido a nuestro vivir.
Los que componemos PositivArte, somos sin duda defensores acérrimos de LA RISA, LA CARCAJADA, LA SONRISA y toda la familia de expresiones del estado de ánimo alegre, tanto como de su difusión y aplicación en los más diversos ambientes, roles, relaciones y tipos de personas. Desde luego, creemos que su efecto se potencia y extiende a medida que se va practicando. Es un aprendizaje multiplicativo: cuanto más lo practicas, más te acercas a lo positivo, más consigues PositivArte. Nosotros mismos, ¡los primeros¡. Y como muestra, el “botón” con el que empezábamos este texto: un chiste que nos regaló uno de los asistentes a nuestros talleres, ¡el cual ahora aprovechamos para difundir a la mejor ocasión!.
¡Esperamos os haya gustado nuestra historia, y veros pronto por nuestras actividades¡
Quedamos a vuestra disposición en info@positivarte.com y en el 657.803.889.
¡Un fuerte y Positivo saludo¡
