Voy a relataros algo que nunca he puesto por escrito al objeto de animaros y estimular vuestros límites. Hace doce años era lo que se conoce por una alta ejecutiva, trabajaba en una empresa de inversiones y mi puesto era el de responsable del departamento comercial administrativo.
En él había tenido oportunidad de ir formando a otras personas que se fueron incorporando a la empresa a través de los años y me sentía contenta y orgullosa de cómo lo hacía. No obstante, con el paso del tiempo empecé a escuchar en mí una sensación de insatisfacción y desazón que no atinaba a encontrar la causa, pero lo que veía a mi alrededor no me satisfacía en absoluto. No bastaba con trabajar bien, si no que tenías que caerle bien a la gerente, tus ideas debían de coincidir con las suyas, ser inteligentes pero enfocadas a su gloria personal, hundir al que ella deseara y fuera señalado con su índice, no mostrar ninguna simpatía por aquél que caia en desgracia como si de un cesar se tratara. Cada vez este tipo de comportamiento se acentuaba más y el ambiente se enrarecía al paso de los dias, ya que todo el mundo desconfiaba de todos. En medio de esta batalla, me quedé embarazada. Lo deseaba profundamente, ya que a pesar de tener ya un hijo de once años, mi embarazo no había sido afortunado y acabé separándome del padre de mi hijo. En aquél momento llevaba siete años con mi segunda pareja y era profundamente feliz. Este embarazo me hizo ver las cosas desde otra prespectiva, lo había decidido: Pediría reducción de jornada, disfrutaría de mi pequeña y de mi hijo, estaba cansada de trabajar hasta las tantas todos los dias, de tantas tensiones y sobre todo de tantas envidias, trabanquetas y de no poder ser yo, luego ya vería cómo lo organizaba. Mi pequeña era preciosa, no se parecía a mí,resultaba el reflejo de su padre gordita y redonda con cara de luna y ojos almendrados marron claro, no cabía de tanta felicidad pero... un día vino la gerente a mi casa, con una tentadora propuesta. La delegación de Barcelona necesita una remodelación administrativa, tu puesto será adjunta de dirección y podrás organizar los cambios de la forma que creas más ventajosa para la empresa. Trabajarás a mi lado siendo mi mano derecha, lo haremos juntas ¡piensa en el reto!... en fín, el reto era grande y a pesar de que decidí poner mi hora de salida a las cinco de la tarde para poder vivir, el tema resultó complicado. Pero lo organicé. Todo se complicó, la envidia rodeó toda mi gestión, el miedo empapó la mente de la persona que me había puesto en aquél sitio, y empecé a sufrir sobre todo porque no entendía nada. El vacío fue el arma que esgrimieron mis compañeros para atacarme, el desprestigio las habladurias llegaron a Madrid, mi ordenador fue limitado, el calor que todos necesitamos para avanzar en la vida se transformó en una tortura y ya cuando al llegar una mañana alguien me dijo: buenos dias y yo empecé a llorar, decidí que era el momento de poner punto y final a todo aquello. Me asesoré y pedí una excedencia, mi jefa la recibió entre gritos desaforados en su gran despacho diciendome que todo me lo tomaba de forma personal, pero es que no sé tomarmelo de otra forma pensaba yo, pongo toda mi inteligencia en lo que hago, mi intención y mi deseo de que sea perfecto. En fin, el Reiki llegó a mi vida para sanarme y acabé haciendo terapia a los demás, hoy creo en la gente. No gano lo que ganaba, mi estabilidad es relativa pero a lo largo de estos últimos once años he visto el alma de muchas personas, a las cuales he podido acompañar y que me forman y conforman como la persona que hoy soy. Me he ido formando en distintas terapias y a eso me dedico, agradezco profundamente el medio que utilizó la vida para conducirme hasta donde estoy. No soy la persona que fuí. En este trecho del camino he aprendido mucho pero no lo suficiente, este año próximo publicarán mi voz a través de algo que llevo dos años editandolo yo, con mis medios y mi esfuerzo y la vida se me revela como una aventura apasionante, donde no debemos ponernos límites porque hay algo que es lo tuyo y que te está esperando, no tengas miedo. Escucha a tu corazón y vive, sobre todas las cosas no te escondas, dentro de tí hay un tesoro y solo el miedo conseguirá acallarlo y siempre será con tu permiso. Te deseo coraje, amor y recuerda aquel pensamiento de Arthur C. Clarke: ¡ Los límites de lo posible solo pueden ser definidos yendo más allá: hacia lo imposible! TERESA |