“Las palabras son símbolos de símbolos”, dice un moderno libro de sabiduría. En nuestras culturas encontramos muchos elementos simbólicos, algunos de ellos comunes a diversas culturas ancestrales. La palabra “aire” es símbolo del “aire” como elemento pero ¿Qué es lo que simboliza a su vez el aire? Para muchas culturas indígenas del planeta el aire, el viento y la respiración simbolizan aspectos de un poder singularmente sagrado. Por su presencia penetrante, su absoluta invisibilidad y su influencia manifiesta sobre todos los fenómenos visibles, el aire constituye el arquetipo de lo inefable y no conocible pero indiscutiblemente real. Mientras lees éste articulo, te invito a que vayas haciendo pequeñas pausas en las que haces tu respiración conscientemente, y te das cuenta de cómo tomas y sueltas el aire. ¡El solo hecho de introducir nuestra conciencia en éste sencillo acto de respirar, cambia la cualidad de nuestra experiencia en el momento presente! Sencillo y maravilloso al mismo tiempo. El aire invisible que todo lo rodea, el aire invisible a través del cual los objetos aparecen, el aire que transporta los sonidos y las ondas, el aire que una y otra vez penetra nuestros cuerpos en el acto constante de la respiración. La cultura occidental se olvidó del aire y de la respiración, ahora estamos empezando a recordar. RE-SPIRAR del latín SPIRITUS que significa AIRE, VIENTO, SOPLO, RESPIRACIÓN, ALMA, VIDA. IN-SPIRAR, simboliza llevar el Espíritu hacia el interior. IN-HALAR viene del árabe y simboliza “tomar a Dios” LA RESPIRACIÓN CONSCIENTE supone, de una forma sencilla, el acto consciente de conectarnos con el Espíritu y popularmente decimos que cuando estamos brillantes, cuando tenemos buenas ideas, cuando vemos las cosas con claridad. ESTAMOS IN-SPIRADOS, o sea conectados con la mente del Espíritu. LA RESPIRACIÓN CONSCIENTE está presente en el budismo, uno de los maestros budistas vivos más conocido y amado en todo el mundo, Tich Nhat Hanh, habla siempre con palabras sencillas y hermosas de la respiración, él dice “la respiración consciente es como una lamparilla que encendemos y que nos ayuda a ver, a ver más profundo dentro de nosotros, a ver con amor”. Está presente en los ejercicios de los maestros sufis, con sus cantos y movimientos continuos que nos ayudan a salirnos del dominio de nuestra mente racional. Está presente en los ejercicios hindúes del Pranayama, el yoga de la respiración, que nos enseña hasta ciento y pico formas distintas de ejercitar nuestra respiración experimentando sensaciones y beneficios muy diversos para la salud física y psicológica. Y la Respiración Consciente está presente en las modernas formas de psicología experimental y de desarrollo personal y espiritual que apoyan la sanación y la expansión de la conciencia. Como practicante, amante y profesional de la Respiración Consciente, nunca he dejado de sorprenderme al experimentar por mi mismo o verlo en mis clientes la magia que aporta la sencilla práctica de una sesión de respiración. A través de una respiración continua, suave y profunda, en torno a 60 minutos de respiración, la persona literalmente “se abre”, experimenta un proceso paulatino y nunca igual en donde se producen indistintamente “tomas o aperturas de conciencia”, comprensiones “sentidas” sobre diferentes aspectos de su vida, la persona viaja a través de “sensaciones emocionales liberadoras”, desbloqueos energéticos, emergencia y liberación de memorias inconscientes antiguas. Y todo ello en un contexto tranquilo, pacífico, suave, cuidado, acompañado y controlado. No todas estas experiencias se producen juntas ni en todas las sesiones, hay sesiones más físicas, otras más “energéticas”, otras más emocionales y otras más “espirituales”. Más allá de las técnicas, nombres y formas concretas de los diversos trabajos con la respiración, está la intención que ponemos al hacerla consciente, permitir que el Espíritu sane o corrija nuestras mentes, permitir que el Espíritu guíe nuestras vidas, abrir una y otra vez un espacio en donde dejamos de proyectar nuestra inconsciencia y reconectamos con nuestra Esencia y nuestra Verdad, algo que invariablemente nos trae siempre, de nuevo, Paz. MANUEL RODRÍGUEZ ALEJANDRE www.respiracionconscienteymentecreativa.com
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