

Una de las herramientas más fascinantes con las que cuenta el ser humano y también otros seres de la tierra es la capacidad para soñar.
¡Qué lástima no explotar este recurso al máximo! ¿Verdad?
Este es un don que todos poseemos para nuestra propia evolución y guía personal. Yo siempre soñé con tener un guía que me aconsejara hacia dónde dirigir mis pasos en el camino de la vida. Y no fui consciente hasta hace siete años atrás de que lo tenía justo en mi interior.
Los sueños nos revitalizan, nos traen nuevas energías de otros planos de frecuencia, que aunque no las recordemos son esenciales para el buen desarrollo emocional, mental y espiritual de nuestra persona.
En las antiguas tribus como las indígenas americanas, soñar era como realizar un viaje con una parte de nuestro ser que no está anclada a la materialidad, el alma.
He experimentado que cuanto más lejos viajamos a través de estas dimensiones del sueño mejor para la salud de nuestro cerebro.
Aunque no seamos conscientes, el alma necesita estar en contacto con energías similares a su vibración. Cuando dormimos, el alma viaja para encontrarse con partes de sí mismas superiores, con maestros, con ángeles, con nuestra familia álmica o con otros seres que también duermen para seguir aprendiendo y compartiendo enseñanzas.
En estados de sueño profundo el alma puede encontrar la sanación que busca, las respuestas que necesita para evolucionar e infinidad de cosas de las cuales no tenemos conocimiento. Lo que es verdaderamente importante es que el alma pueda viajar lo más lejos posible de las vibraciones más bajas de la tierra, lo que llamaríamos el “bajo astral”.
¿Por qué no recordamos los sueños?
Hay personas que tienen más facilidad que otras para recordar los sueños pero como en toda enseñanza requiere práctica y con paciencia todos podemos recordar los sueños y trabajar con ellos para aplicarlos en nuestro día a día. Es una capacidad que permanece latente hasta que decidamos prestarle atención.
Cuando nos acostamos muy tarde, tomamos alcohol, nos vamos a la cama con el estómago lleno o hemos estado realizando actividades estimulantes es mucho más difícil conseguir un buen sueño. El alma no puede marchar muy lejos ya que el cuerpo emplea grandes cantidades de energía para realizar funciones biológicas que nos “atan” a la tierra.
Esto nos impide tener sueños de realización y en ocasiones acarrean pesadillas o sueños de baja frecuencia.
¿Quién está soñando?
Estudiar los sueños te hace consciente de que hay una parte de ti mismo que es más sabia y evolucionada pero que debido al uso y dominio constante del ego y la mente común no puede lucirse en su totalidad porque ante todo yace el respeto hacia quién somos ahora, estemos en la fase que estemos de nuestra evolución. Yo le llamo el Yo interior, nuestra alma que siempre está para ayudarnos y espera paciente a que le escuchemos.
Nuestro Yo interior nos envía mensajes tanto en vigilia como en sueños para que reaccionemos en alguna parte de nuestra vida. Si no prestamos atención debido al acelerado ritmo de nuestra sociedad, estos mensajes aparecen en estados meditativos o durante el sueño. Si no soñamos o no recordamos los sueños nuestro Yo interior se hará oír de otros modos y a veces la única vía que encuentra para que podamos prestarle atención son las enfermedades. A mayor negación, mayor y más persistente será la enfermedad.
¿Para qué me sirve conocer el significado de mis sueños?
Conocer tu propio lenguaje onírico, sin necesidad de diccionarios, es fascinante y creativo. Siempre aprendes algo nuevo de ti, reafirmas hechos que ya intuías (crece la confianza en tu intuición) y te expandes como ser al sentir que eras más que un cuerpo.
Cuanto te desvinculas de la historia que narra el sueño y vas a lo esencial del mensaje puedes ser consciente de bloqueos emocionales, mentales, te anticipas a posibles enfermedades en tu cuerpo físico e incluso puedes llegar a conocer qué alimentos te sientan mal.
¿Te parece magia? Pues es tu propia esencia. Tú mismo descubrirás hasta dónde eres capaz de creer en ti. No hay límites, los bloqueos los ponemos nosotros.
Inma Sharii
Maestra de crecimiento interior, escritora y artista plástica.
www.energiadelavida.com
www.enmisojosteveras.com
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