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AMOR Y RELACIONES DE PAREJA
Reflexiones de Jairo Kalpa

Una de las cosas más tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo, sólo para darte cuenta que al final no era para ti y la tienes que dejar ir. Duele amar a alguien y no ser correspondido, pero es más doloroso amar a alguien y nunca encontrar el valor para decírselo, para decirle de verdad lo que sientes.  Un verdadero amante nunca tiene miedo de decir te quiero.

Tal vez la Existencia o Dios quiere que nosotros conozcamos unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando la conozcamos, sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo. Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre,  pero algunas veces miramos tanto tiempo aquella puerta que se cerró, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.

Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos. A veces, no es el momento de que dos personas estén juntas, pues los obstáculos en su camino de crecimiento les separan, de modo que cada relación tiene su momento o entonces hay que saber encontrar ese momento. Eso no implica, que tal vez algún día sus caminos puedan volver a confluir en esta misma vida o tal vez en otra dimensión.

En una relación inmadura, hacer el amor no es más que otra forma camuflada y turbulenta de la eterna guerra entre los dos sexos, hasta que se odian. La mayoría de las dificultades y problemas de las relaciones de pareja acerca del amor verdadero, surgen cuando uno o los dos integrantes no comprenden el verdadero propósito y significado de su relación. Y sobre todo no ven la profunda conexión que existe entre la relación de pareja y el sendero espiritual.

En cambio, en una relación madura de Amor Supremo, hacer el amor es compartir un viaje de placer y pasión por las tranquilas y plácidas aguas de la felicidad existencial e infinita. El verdadero amor es el deseo inevitable de que el otro sea quien en verdad pueda llegar a ser, precisamente porque nos brindamos a apoyarle a superar sus propios límites y agradecemos que el amado haga lo propio con nosotros, si ese es el deseo de ambos.

Ante un problema o conflicto con la pareja y sobre todo ante la ruptura de un amor intenso con la pareja, nos lleva al trabajo espiritual menos grato: Enfrentarnos con nuestras propias sombras, el lado oscuro, las lecciones más amargas y la soledad más inmensa. Es fundamental el reflexionar desde los sentimientos acerca de los pasos que estamos dando para mejorar, adornar o sabotear esa relación.

Cuando dos personas sienten que han aprendido y vivido todo con la otra, se han enseñado y entregado todo lo que debían, entonces deben de separarse y estar un tiempo solas antes de prepararse para un próximo posible encuentro.

Evitar las trampas del miedo, el rechazo, el  tratar de huir de la soledad y evitar el dolor buscando un sustituto que actúe como parche anestésico sólo servirá para que nuestra sensación de separación o abandono aumente a la vez que estaremos manipulando a una tercera persona.

El deseo de estar acompañado por otra persona a la que realmente amamos, sobre todo la pareja en el sendero espiritual, no es sólo la consecuencia de un primitivo instinto humano limitado, sino una fuerza universal que nos conducirá a la elevación de nuestra consciencia.

El amor cuanto más sublime y elevado, siempre es superior al dolor. Es abierto, vulnerable, pero no débil. En cambio, cuanto más inmaduro es el amor, en seguida resulta superado por el dolor y después la resignación, el desencanto y la tristeza acaban siempre por destruir la semilla e impedir que ese amor llegue a transformarse en algo sublime. El verdadero amor no impone condiciones, ni exigencias, no levanta trabas para que crezca y evolucione, es siempre un si incondicional. Está siempre por encima de todo, del dolor, del orgullo y de la ira.

El amor verdadero no conoce los deseos de venganza, ni el orgullo. No tiene ideas fijas ni preconcebidas de cómo “tiene que ser una relación,” es flexible, vulnerable, respeta la vulnerabilidad del otro. Está siempre dispuesto a encontrar una salida, a negociar una solución que sea satisfactoria para ambas partes, no sólo para una. Ser sinceros y vulnerables es el único medio para dejar aflorar lo que hay en la intimidad de cada uno.

El verdadero amor siempre busca y encuentra la mejor solución para los dos, en cada momento de la misma, porque está basado en “nuestra relación”, en vez de “en mi solución.” El otro es ante todo un amigo, no un rival al que hay que vencer, doblegar, dominar y manipular mediante estrategias tales como la fuerza, la seducción, el reproche o la culpa.

Cuando en una relación de pareja se rompe el equilibrio del poder y se establece un dominante y un dominado, el amor desaparece y aparecen el desprecio y los deseos de venganza. Para que haya un equilibrio de poder, es necesario que no exista lucha de poder. Hay parejas en las que ambos son muy luchadores, están continuamente en tensión, por miedo a resultar heridos o por un patrón de desconfianza aprendido en la infancia. Las tensiones y la lucha destruyen el amor, lo agotan llevándolo a un callejón sin salida. Muchas veces la lucha no es más que un sabotaje inconsciente y una tapadera del miedo a perder el control con el amor total.

Es muy difícil comprender y aceptar el porqué incluso en las relaciones de pareja totales y repletas de amor, puedan existir  a veces grandes conflictos y sobre todo el tener que separarnos para siempre de personas a las que amamos intensamente. Sin embargo, en un sentido real, no hay tal ruptura o abandono, si ambos son personas meditativas.

“Las relaciones de pareja son siempre eternas, no porque comporten una unión perenne y sin final, sino por su significado eterno en cuanto a que las vivencias perduran en los corazones de los verdaderos amantes”. Incluso según la teoría del “Eterno Retorno” del célebre filósofo alemán Nietzsche una relación podría terminar en una dimensión, pero continuar y seguir juntos en otra, más allá del tiempo y el espacio, siempre y cuando el amor entre los amantes haya sido verdadero.


Jairo Kalpa
Consultor de Orientación Personal, Familiar y Profesional
Director Cursos  de BioPerson Instituto Superior Desarrollo Personal

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