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¿SUEÑOS U OBJETIVOS?

Me resulta paradójico confrontar estas dos palabras entre sí. Hasta no hace mucho no las diferenciaba una de la otra, me parecían sinónimas y dos formas de decir que yo quería conseguir algo que no tenía. Recientemente he descubierto que no es así, que parecen lo mismo, pero que son tan distintas como sobrevivir y vivir o como vivir y vivir plenamente.

Reconozco que lo que más me ha condicionado ha sido sentirme inseguro y  he vivido durante muchos años sintiéndome en continuo peligro. Esta sensación empezó a remitir el día en que comprendí que, si la energía y la materia no se crean ni se destruyen si no que solo se transforman, tenía que haber una aspecto de mí que estaba incluido en ese principio termodinámico.  

La física y especialmente la física cuántica me ayudaron a entender la inmortalidad. Esto me dio confianza y fue cuando empecé a ver que un objetivo y un sueño son dos conceptos distintos. Si yo no me creo ni me destruyo, si no que solo me transformo, MI SER ES INMORTAL. Si mi ser es inmortal, yo no soy mi cuerpo físico, sino que yo habito un cuerpo. Si yo no soy mi cuerpo, tampoco soy lo que mi cuerpo siente. Es decir, las sensaciones de mi cuerpo, aunque muy reales, no son las sensaciones de mí ser inmortal.

Si tengo hambre el objetivo inmediato es alimentarme. Si tengo frío es abrigarme. Y si ya tengo abrigo y comida el tercer gran objetivo suele ser habitar un lugar para hacerlo mío. Y, a partir de aquí, al ritmo que marquen mis necesidades sigo queriendo conseguir más y más. Un objetivo se caracteriza por ser algo concreto, específico, tangible y medible, como lo es un trozo de pan, un abrigo o una habitación.

Los objetivos son deseos basados en el impulso de que algo me falta y lo necesito. Tienen conexión con el miedo y tienden a proveerme seguridad. La paradoja de lo objetivos es que siendo algo tan concreto son a la vez efímeros porque una vez satisfecha una necesidad, aparece otra, o incluso las mismas necesidades se repiten. Por eso, algo habitual al conseguir un objetivo, es sentir que el dolor invertido ha sido más grande que la satisfacción del placer alcanzado.

Los sueños en cambio son algo intangible que no se puede medir, ni tocar y están basados en la confianza en uno mismo y en la vida. Un sueño es una experiencia, no algo que conseguir, y está tan lleno de sensaciones y matices que no se puede describir sino solo vivir y explorar.

La diferencia pues entre un objetivo y un sueño es que el primero nace en el plano físico y alimenta el cuerpo y los sueños provienen del alma y alimentan a mi ser inmortal. Quizás el hecho demostrado de que el cuerpo puede aguantar mucho más tiempo sin comer que sin dormir tiene un significado mucho más profundo que una mera coincidencia.

El objetivo es algo para ti y se cuenta como un logro. Un sueño incluye tu contribución a los otros. Los objetivos están basados en hacer para tener. Los sueños en ser, dando y recibiendo. Los objetivos sirven para dar estabilidad y continuidad, los sueños sirven para dar movimiento esencial. Un objetivo está limitado en el espacio y en el tiempo. Un sueño es inmortal y no tiene principio ni fin porque permanece en la eternidad de la existencia. Quizás eso fue lo que también quiso decir a su manera Calderón de la Barca en La vida es sueño.

Todos tenemos sueños que deseamos hacer realidad. Y los que dicen que no tienen, es porque los han olvidado y lo que realmente están diciendo es que ya aceptaron que se sienten incapaces de manifestarlos. Una pregunta que me ayudó a salir de ese estado fue ¿Si supiera que haga lo que haga no puedo fracasar y  tuviese todos los recursos a mi alcance para vivir la vida que deseo qué me gustaría ser, hacer y tener?

Sentir mi inmortalidad me hizo comprender que soy hijo de mi alma y mi alma tiene sueños no vividos. Y que estoy aquí para vivir esos sueños no vividos de mi alma. Yo soy el sueño de otro, hasta que desarrolle mi propia capacidad de soñar. Los sueños son una forma continuada de vivir.

Los sueños no están en la razón sino en el corazón, para recordar cuáles son lo único que necesitas es conectar con lo que deseas vivir. Tu cuerpo empieza a morir cuando renuncias a tus sueños, porque renunciar a lo que has venido a hacer es realmente decirte: “yo no valgo para esto”. Soñar es el propósito de vivir. Para vivir necesitas soñar.


Coach Cuántico
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