www.uakix.com

“DE ILUSIONES A OBJETIVOS”

por Inma Capo – IINLP


Recientes suenan aún las últimas y a la vez primeras campanadas de fin de año, y latentes todavía en nuestras mentes están todas nuestra ilusiones, deseos y promesas que nos hemos hecho para este nuevo año que, como todos, siempre se muestra como un nuevo umbral tras el cual aguarda lo desconocido: “este año va a ser diferente, ahora sé que lo voy a lograr, este es el momento, quiero hacer esto y aquello…” y quizás lo vayamos plasmando en una bonita agenda que nos acaban de regalar, donde las páginas en blanco sólo aguardan que les digamos cuáles son nuestros mejores sueños, anhelos y ambiciones.

“Entre una ilusión y un objetivo, hay un proyecto.”

Quizás guardes las agendas de otros años pasados, en las que puedas recordar, revisar y comprobar cuántos de todos aquellos objetivos se convirtieron en acción y cuántos de aquellos sueños se han hecho realidad. Y cuáles no; sólo fueron ilusiones, ideas, pero no objetivos.

No es grave: sigues vivo y haciendo cosas. No está mal. Pero sí es importante: no conseguir nuestros objetivos, no alcanzar nuestros sueños, a los que tenemos derecho, va dejando a lo largo del tiempo, en esas agendas que quedan ahí como mudo testigo y en nuestra alma, un poso de frustración, un ligero lastre interno que, a lo largo del tiempo, cuando éste se nos antoja más corto que antes, como si a los días y a los años les fuesen quitando horas, se resume en “… no tuve tiempo, el caso es que yo quería, pero… sí, siempre me habría gustado, pero… sí, ojalá alguien me hubiese dicho entonces…” y el resultado es un enjambre de excusas que nos hemos ido diciendo a nosotros mismos, sin darnos cuenta de todo lo que nos hemos estado perdiendo en el camino.

“Si no sabes cuáles son tus metas, no te sorprendas cuando no las alcances.”

Este año quiero ayudarte a determinar, de una vez por todas, cuáles son verdaderamente tus objetivos, cuáles estás dispuesto a llevar a buen fin, porque tu mente necesita instrucciones concretas, saber dónde está la meta y cuándo quieres llegar a ella, qué conseguirás con ello y qué precio te va a costar, en tiempo, energía, dedicación, etc.

Voy a facilitarte una guía práctica que te permitirá distinguir un objetivo de cualquier otra cosa, para que, una vez comprobados los pasos a seguir, seas capaz de planificar exactamente tus objetivos y saber cómo ponerte en marcha para alcanzarlos.

-¿Podría decirme, por favor, que camino he de seguir desde aquí?
-Eso depende en buena medida del lugar adonde quieras ir- dijo el gato
-No me importa mucho adonde... –dijo Alicia.
-Entonces no importa por donde vayas –dijo el gato.

(“Alicia en el País de las Maravillas”)

La consecución de nuestros objetivos y su resultado final dependerá de cómo los hayamos planteado. Saber lo que se quiere y los pasos para conseguirlo no siempre resulta un dúo congruente. Vamos a utilizar las reglas PNL, para establecer un objetivo bien elaborado.

Nuestro cerebro funciona siempre en positivo, es decir, si queremos alejarnos de algo que no queremos hemos de saber hacia donde queremos acercarnos. Por ejemplo: no es lo mismo decir “quiero un trabajo diferente” que decir “no quiero el trabajo actual”. Las órdenes internas siempre hay que darlas en positivo, o sea, diciendo lo que queremos lograr, hacia donde queremos ir. Primer punto: enunciado en positivo.

Debes tomar parte activa, no depender de nadie más, porque si la gente no hace lo que tú esperas, te quedarás atascado. Todo depende de lo que tú puedas hacer. Si esperas conocer a alguien, piensa en qué puedes hacer tú para conocerlo. Segundo punto: la meta ha de estar bajo tú control.

Tu objetivo ha de estar claro, definido tan específicamente como te sea posible. Algunos objetivos son tan abstractos o ambiguos que son inalcanzables, ya que el cerebro no recibe instrucciones concretas que le permitan marcar los pasos de actuación. Ejemplo: “quiero ser feliz”, “quiero ser rico”, “quiero ser libre”. Los conceptos de felicidad, riqueza o libertad son ideas, no instrucciones, e incluso puede que sean distintas para cada ser humano. El cerebro trabaja mediante símbolos concretos. Tercer punto: especificación ajustada del objetivo.

El objetivo ha de ser del tamaño apropiado. A veces conseguir algo se convierte en un problema simplemente porque está mal enunciado. Ejemplo: “quiero ser una gran tenista”. Hazte la pregunta: “¿qué me lo impide?” Y verás como el primer objetivo tendrá que ser de menor tamaño: comprarte una raqueta o informarte dónde aprender a jugar, etc. Cuarto punto: ser del tamaño apropiado.

Por otra parte, un objetivo muy pequeño puede no resultarte motivador, por lo que deberás preguntarte “¿qué voy a conseguir con ello?” y la respuesta te indicará si está en línea con el objetivo final o es mejor eliminarlo y pasar al siguiente. Quinto punto: objetivo motivador.

A medida que vayas aclarando estos puntos, te darás cuenta de si el objetivo es el correcto y está a tu alcance. En este caso deberás preguntarte qué recursos necesitas, si ya los tienes, o cómo vas a conseguirlos para poder iniciar y mantener el objetivo. Sexto punto: recursos necesarios.

Una vez acotados todos estos puntos, habrá que preguntarse si la consecución del objetivo y su contexto afecta a otras personas, si me va a ser grato y si eso es realmente lo que quiero. Ejemplo: para ganar más dinero, vas a conseguir un segundo trabajo, pero ello te quitará tiempo de estar con tu familia o tus amigos o dedicarte a tus aficiones. ¿Cómo te afecta a ti? ¿Cómo afecta a otros? Los mejores objetivos son aquellos que benefician a todos y se consiguen negociando y en cooperación dentro de tu “sistema ecológico personal”. Último punto: chequeo ecológico.

Si el objetivo está bien elaborado, es alcanzable y motivador, sólo te queda dar el primer paso y ¡PASAR A LA ACCIÓN!

Sin embargo, para iniciar el camino hacia un objetivo, necesitas un equipaje especial, además de tu motivación y tu deseo de estar ya allí, con el objetivo conseguido en tus manos.

El equipaje necesario consta de: Valor – Compromiso – Disciplina.

Añadiremos también un buena dosis de flexibilidad, para ir adaptándote en tu camino a los posibles imprevistos que surjan, pero sin perder de vista tu meta en el horizonte.

En el camino hacia nuestros distintos objetivos en nuestra vida, que se abren como un abanico para llenar los diferentes contextos, aspectos o áreas, algunas veces nos encontramos con que algunos de ellos son incompatibles y tenemos que elegir: no podemos estar en dos lugares a la vez ni haciendo muchas cosas diferentes al mismo tiempo, pero sí con una adecuada planificación que nos ayude a determinar cuánto tiempo, qué días/horas voy a dedicar a cada objetivo o meta: trabajo, estudio, carrera, familia, amigos, pareja, ocio, comunidad, etc. Es decir, todas las áreas que llenan y complementan mi vida.

La pregunta de control es: ¿Para qué quiero esto? ¿Para conseguir qué cosa y con qué fin último quiero… ___________?

Otras preguntas de chequeo y control interno: ¿Cómo me sentiré conmigo mismo cuando lo haya logrado? ¿He de renunciar a otra cosa para conseguirlo? ¿Estoy dispuesto a pagar el precio (dinero, salud, tiempo, energía, entrega, renuncia, etc.)?

El sentido de estas preguntas y puntos de control es para evitar algo también conocido: “¡quién me mandaba meterme en esto!”, “si lo sé no vengo”, “total, para esto tanto esfuerzo…” lo que, en resumen de todo lo anterior, no es más que trabajar desde la congruencia interna, de modo que todos tus yoes estén de acuerdo en ir contigo y ayudarte a conseguir esas metas que tanto anhelas. Como haya un solo “yo” que no esté de acuerdo o que tu congruencia interna sea muy vulnerable ante los estímulos externos, surgirá el autosabotaje.

Si no lo consigues, no te preocupes: será otra agenda más llena de ilusiones, pero no de objetivos.

Recuerda: si otros pueden, tú puedes. Y lo que hagas en tu vida sólo depende de ti.

Te invito a que este año tomes las riendas de tu vida y pongas a tono tus objetivos, tras haberlos pasado por todos los filtros anteriores. Una vida sin objetivos no es vida: la mente no tiene instrucciones de qué tiene que hacer ni a dónde dirigir tus pasos. No en balde hay tan alto porcentaje de personas mayores que mueren al cabo de cierto de tiempo de obtener su jubilación: se quedaron sin objetivos, y las órdenes que recibe la mente son de este tenor: “yo ya lo tengo todo hecho, ya no sirvo para nada, soy un estorbo…” y el resultado es “ya me puedo morir”.

Así es como trabaja nuestro cerebro. Ponerlo a nuestro favor o en nuestra contra es nuestra responsabilidad. Y eso es algo muy fácil de aprender. Va en ello tu felicidad, tus objetivos, tus sueños, tu vida.

Suerte y que tus sueños se cumplan.

                         

Inma Capo - IINLP – 963619516 – 686475826   instituto@instituto-pnl.com   www.instituto-pnl.com