Así define Javier Martínez Antón, coordinador de la Banca Ética en Badajoz, la filosofía de esta asociación que tiene como fin ofrecer apoyo a las personas con menos recursos económicos de la ciudad. Actualmente, unos cincuenta 'clientes' tiene sus 'ahorros' en esta entidad bancaria 'solidaria', la cual ofrece créditos sin pedir ningún tipo de aval. «Ahora mismo tenemos unos fondos de 30.000 euros. No dejamos que ningún socio aporte un capital mayor de 6.000 euros, porque en el momento que quiera retirarlo nos podría dejar con la cuenta tiritando. De hecho, si tenemos 30.000 euros de fondo, lo máximo que prestamos son 24.000, para contar siempre un colchón con el que responder», explica Martínez. «Los clientes pueden llevarse su dinero cuando quieran. En diez años que llevamos en marcha nunca hemos tenido ningún problema», apunta. El 80%, inmigrantes Cada mes, una o dos personas acuden a la Banca Ética de Badajoz para pedir un préstamo. El 80% de éstos son inmigrantes, la mayoría procede de Sudamérica. «Lo máximo que dejamos, normalmente, son 1.500 euros. Después, el usuario en cuestión es quien decide cómo va a pagarlo. Puede hacerlo, por ejemplo, en cuotas de 50 euros. Hay que decir que, como pasa en los bancos, tenemos un porcentaje de morosidad que suele ser un poco más alto que el de las propias entidades bancarias, aunque no llega al 10%, y muchos al final terminan pagando porque saben que ese dinero les puede hacer falta en el futuro». «De todas formas, eso no impide que las personas que quieran llevarse su dinero depositado tengan dificultades para ello porque siempre nos aseguramos de que haya reservas suficientes, los 'ahorradores' no tienen por qué tener miedo. Con el paso de los años hemos aprendido a organizarnos», asegura este santanderino afincado en Badajoz y profesor de Biología en un instituto. Fuente: Hoy de Extremadura |