www.uakix.com

¿SOMOS LO QUE COMEMOS?
por Javier y Noah

A Ludwig Feuerbach ( 1804-1872 ), uno de los fundadores de la concepción materialista del mundo, se le atribuye la frase de:
El hombre es lo que come”, y es que el hombre, aunque nos disguste, es una marioneta a merced de los alimentos que ingiere diariamente y que transforma por  medio de la digestión. Por tanto yo añadiría a esa célebre frase: “ El hombre es lo que come, cuando come mal ”, pues si comes bien, el cosmos nos influye mucho mas,  por medio de la captación de un cerebro bien nutrido y ganamos la tan ansiada soberanía con una correcta autoconciencia.
El hombre se sirve del cuerpo como instrumento. Este instrumento será cada vez más apto, gracias a una alimentación correcta.

Hay que preguntarse si existe la posibilidad de organizar nuestro cuerpo de tal manera que sea un instrumento cada vez más adaptado a los impulsos de nuestra vida espiritual con el fin de que, gracias a una alimentación correcta, nos liberemos e independicemos de la materia.

 ¿ Qué tenemos que comer para que no seamos lo que comemos ?.
Primero el organismo descompone y luego compone en un primer paso, pero mas tarde, el hombre descompone aquello que su organismo compuso mediante una segunda nutrición dirigida desde el cerebro y las influencias cósmicas. 

Paisaje vegetal

El organismo se compone de hidratos de carbono, grasas, proteínas y sustancias minerales, por ello la pregunta clave sería, ¿ cómo debe alimentarse el hombre para que reciba la cantidad necesaria de estas sustancias ?.
No podemos olvidar que todo proceso físico esta sostenido en procesos espirituales o sutiles, por eso los procesos de alimentación no son sólo físicos, sino que son la manifestación física de procesos espirituales. De manera que si ingerimos productos animales no sólo introducimos en nuestro sistema digestivo proteínas y grasas, sino la “ estructura espiritual ” que las forma.

Queremos resaltar el hecho de que desde el mundo físico existe la posibilidad de elevarse al mundo espiritual, porque el cuerpo físico también está constituido por el cuerpo etérico o vital y detrás de este está el cuerpo astral. El cuerpo astral es manifestación de sensaciones instintivas, es expresión de todo lo anímico, por ello debemos ver tanto el cuerpo físico como el etérico, penetrados ambos por el cuerpo astral y cohesionados todo ello por el Yo que es el cuarto miembro de la organización humana.

El hombre se nutre de lo animal, vegetal y mineral.

Planta es a fotosíntesis como hombre es a respiración. Uno frente a los otros.

El cuerpo etérico durante toda la vida evita la descomposición del cuerpo físico, el hombre así como el animal, tiene además un cuerpo astral que es portador de luz y calor interno. La luz interior de los animales,  produce consecuencias opuestas a la de la luz exterior en las plantas.

  • Al recibir la planta la luz exterior puede construir su organismo, con sus hidratos de carbono, proteínas, grasas … etc.
  • La luz interior tiene la función de descomposición , esa es una parte de la función del cuerpo astral, generando sangre caliente. En la sangre se ubica el cuerpo astral, de ahí la sabiduría de los pueblos primitivos de desangrar al animal sacrificado, evitando comer su sangre. Hoy en día existen avales para ciertas carnes de aves o mamíferos que indican que en su sacrificio se utilizan técnicas de desangre, como el certificado “ halal ”, fundamental para que la carne del animal sea consumida por los musulmanes; otro tanto ocurre con los judíos. En contraposición existen comunidades  autónomas que practican el consumo de sangre animal, principalmente de cerdo, en su dieta en forma de morcilla, sangrecilla…….,  otra forma de introducir sangre es por medio de transfusiones, algo que creo se realiza a la ligera y que no se medita en los verdaderos efectos de estas prácticas, que sin duda pueden provocar un trauma al Yo del paciente, sobre todo en un momento en que el paciente se encuentra débil.

Mientras que el cuerpo etérico se encarga de la conservación del cuerpo físico, el cuerpo astral es el que provoca su descomposición, y por la destrucción de las sustancias obtiene calor y la generación de auto-conciencia. Sin esta actividad de descomposición interior, el hombre no podría tener un YO, que le capacite para tener vivencias internas. Esta descomposición capitaneada por el cuerpo astral, genera el calor en la sangre y mueve el sistema nervioso, verdadero instrumento del Yo.

El Sistema Nervioso en su actividad interior es también el resultado de la descomposición de sustancias y le da al hombre la facultad de pensar. También el calor interior se debe a la descomposición de proteínas, así que el movimiento y el calor interno manifiestan la actividad del cuerpo astral. Por ello no sólo hay que tomar la cantidad necesaria de alimentos sino aquellos alimentos que realicen los procesos mencionados, porque en ello se basa la vida interna. Si estos procesos no se generan de forma correcta será la enfermedad el camino a la normalidad.

Pirámide

Cuando una alimentación es vegetariana el refuerzo interior para asimilar, algo lejano de nosotros evolutivamente, potencia la autoconciencia del YO,  lo contrario cuando se consume alimentos de origen animal, peor cuanto más cercanos a nosotros, desde un punto de vista evolutivo. El no comer grasa animal propicia a nuestro metabolismo la necesidad de una fuerza interna para producir grasas, que genera luz interior y un  mayor grado de percepción del YO. Al consumir productos vegetales tenemos que activar las energías virginales de nuestro cuerpo astral, lo cual favorece una plena actividad interna, actividad no utilizada cuando se consume habitualmente productos de origen animal, pues al consumir estos productos,  no sólo tomamos la grasa y la carne del animal, sino también los efectos que el cuerpo astral ejerce dentro de los propios animales e incorporamos falsos cuerpos astrales que no nos pertenecen, es el mismo efecto que el alcohol, de hecho carnes y alcohol se llevan bien, y al consumirlos nos alejan sin piedad de nuestra Última Realidad, que no es mas que vivir en el paraíso de la Unidad, desplegando la vía intermedia que integra los opuestos.

No cabe duda que a lo largo de la historia dependiendo las épocas y las razas, el consumo de animales proporcionaban a los hombres cualidades que sólo estos poseen, como un gran despliegue de fuerzas físicas brutas: invasiones, revoluciones, fundamentalismo, patriotismo…, o fuerzas mentales brutas que les hacían rígidos en sus ideas, sin comprender a los oponentes y concibiendo la existencia de manera estrecha y limitada;  al contrario los pueblos que desarrollaban la interiorización y la vida contemplativa, su alimentación era mayoritariamente o exclusivamente vegetal. Por tanto un consumo de alimentos animales despliega en el hombre una clara proyección hacia el exterior, se fundirá más con el pequeño mundo que le rodea, y tendrá más dificultad para percibir  una visión holística.

Cabe resaltar que los atletas de carreras cortas, de esfuerzo y velocidad, son de alimentación animal y al contrario de los atletas de carreras largas, de resistencia, que consumen alimentación vegetal.

Observando nuestra evolución desde que somos concebidos hasta la muerte, nos damos cuenta que la etapa de la concepción hasta el nacimiento nos alimentamos de sangre humana.

Justo nacer nos alimentamos de un derivado de la sangre que es la leche materna. Se podría decir que  el embarazo continúa hasta el primer año de vida, donde se puede dar por concluida la configuración del cuerpo. Total 9 + 12 meses = 21 meses. Durante esta época la alimentación es 100% animal. De ahí la  existencia de enfermedades infantiles, hoy absurdamente erradicadas, como el sarampión, auténticas vías depurativa, saliendo sarpullidos y manchas rojas debido a esta concentrada alimentación.

Según pasan los años se combina alimentación vegetal con algo de animal y a la par se va fortaleciendo nuestro interior hasta culminar con una alimentación 100% vegetal que nos prepare al viaje de regreso y nos ayude a desapegarnos de la materia.

Si quisiéramos situar los diferentes alimentos a lo largo de nuestra vida comenzando por la concepción y finalizando en la defunción, bajo una visión de crecimiento espiritual, tendríamos:

Hasta el primer año de vida

  • Sangre materna.
  • Leche materna.
  • Cereales integrales + leche materna
Ensalada
Comida macrobiótica

Hasta los 42 años de vida disminuir el alimento animal ( carnes, huevos y lácteos ) lo más que se pueda y que no falten las verdaderas frutas: los granos de cereales ecológicos y legumbres y derivados.

Desde los 42 años hasta la muerte del cuerpo físico, disminuir cantidad de alimento, sobre todo legumbres y de calidad 100% vegetal, con  frutas siempre de la estación. Y a diario, “ ir al grano ”,  siempre cereales naturales  , en forma de hervidos, cremas, leches hechas desde los granos; que nos facilitarán encontrar esa vía del medio que nos haga recuperar la Paz, con la ausencia de deseos y la aceptación de lo que Es.
 
Por tanto si quisiéramos superar la frase feuerbachiana de que el hombre es lo que come, no nos queda otro remedio que fortalecer nuestros resortes internos que nos permitirán ser soberanos y alejarnos de ser manifestación de lo que comemos, y conseguir bajo el amparo de la verdadera Libertad llegar a integrar lo que en realidad hemos venido a aprender en esta andadura terrenal.

Javier y Noa

Javier y Noah, dirigen la Casa-Taller  SALUZ, ubicada a 20 minutos de Vitoria

Javier: biólogo por Granada y experto en Nutrición por Navarra.
Noah: Educadora. Diplomada en Ciencias Religiosas. Ama de  casa.
Ambos investigan los conocimientos de Antroposofía.

Se desarrollan trabajos de Makrobiótika, Tacto y Movimiento consciente, Formación de Craneo-Sacral, Danza del Vientre Terapeútica. Estamos abiertos a colaborar con otros organizadores de diferentes disciplinas y siempre con una alimentación Energétika

Para conectar con nosotros 945 40 30 85  y  657 72 43 15
info@casatallersaluz.org
www.casatallersaluz.org