
LA CARTA DE LA TIERRA
Los
esfuerzos para desarrollar una serie de principios para la
seguridad ecológica se iniciaron con la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Entorno Humano, celebrada
en Estocolmo, Suecia, en 1972. Desde entonces, diversos grupos
y coaliciones han efectuado valiosas contribuciones para la
articulación de estos principios y valores, necesarios
para alcanzar el desarrollo sostenible. En 1987, la Comisión
Brundtland instó a la creación de una nueva
Carta, "que consolidará y ampliará ciertos
principios legales relevantes, para guiar el comportamiento
estatal en la transición hacia el desarrollo sostenible".
La Carta de la Tierra
era uno de los resultados esperados de la Cumbre de la Tierra,
celebrada en Río de Janeiro en 1992, ya que debía
haber sido el cimiento ético sobre el cual el Programa
21 y otros documentos de Río se basarían. El
llamado a crear este documento captó la imaginación
tanto de individuos y organizaciones alrededor del mundo,
como de gobiernos nacionales. Durante los dos años
que antecedieron, y aún durante la Cumbre de la Tierra,
diversas delegaciones gubernamentales y no gubernamentales
provenientes de todo el mundo, trabajaron en los elementos
de la Carta. Aún así, los gobiernos no alcanzaron
un acuerdo sobre una Carta de la Tierra y, en su lugar, adoptaron
la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y
Desarrollo, la cual, aunque valiosa como lo fue, no satisfizo
las expectativas con relación a esta Carta.
PREÁMBULO:
Estamos en un momento crítico de la historia de la
Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida
que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente
y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos
y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer
que en medio de la magnífica diversidad de culturas
y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola
comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos
para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto
hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la
justicia económica y una cultura de paz. En torno a
este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra,
declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia
la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.
La Tierra,
nuestro hogar
La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. La Tierra,
nuestro hogar, está viva con una comunidad singular
de vida. Las fuerzas de la naturaleza promueven a que la existencia
sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado
las condiciones esenciales para la evolución de la
vida. La capacidad de recuperación de la comunidad
de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación
de una biosfera saludable, con todos sus sistemas ecológicos,
una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles,
aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus
recursos finitos, es una preocupación común
para todos los pueblos. La protección de la vitalidad,
la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado.
La situación
global
Los patrones dominantes de producción y consumo están
causando devastación ambiental, agotamiento de recursos
y una extinción masiva de especies. Las comunidades
están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo
no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y
pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza,
la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por
doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento
sin precedentes de la población humana ha sobrecargado
los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos
de la seguridad global están siendo amenazados. Estas
tendencias son peligrosas, pero no inevitables.

Los retos venideros
La elección es nuestra: formar una sociedad global
para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o arriesgarnos
a la destrucción de nosotros mismos y de la diversidad
de la vida. Se necesitan cambios fundamentales en nuestros
valores, instituciones y formas de vida. Debemos darnos cuenta
de que, una vez satisfechas las necesidades básicas,
el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más,
no a tener más. Poseemos el conocimiento y la tecnología
necesarios para proveer a todos y para reducir nuestros impactos
sobre el medio ambiente. El surgimento de una sociedad civil
global, está creando nuevas oportunidades para construir
un mundo democrático y humanitario. Nuestros retos
ambientales, económicos, políticos, sociales
y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos
proponer y concretar soluciones comprensivas.
Responsabilidad Universal
Para llevar a cabo estas aspiraciones, debemos tomar la decisión
de vivir de acuerdo con un sentido de responsabilidad universal,
identificándonos con toda la comunidad terrestre, al
igual que con nuestras comunidades locales. Somos ciudadanos
de diferentes naciones y de un solo mundo al mismo tiempo,
en donde los ámbitos local y global, se encuentran
estrechamente vinculados. Todos compartimos una responsabilidad
hacia el bienestar presente y futuro de la familia humana
y del mundo viviente en su amplitud. El espíritu de
solidaridad humana y de afinidad con toda la vida se fortalece
cuando vivimos con reverencia ante el misterio del ser, con
gratitud por el regalo de la vida y con humildad con respecto
al lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza.
Necesitamos urgentemente
una visión compartida sobre los valores básicos
que brinden un fundamento ético para la comunidad mundial
emergente. Por lo tanto, juntos y con una gran esperanza,
afirmamos los siguientes principios interdependientes, para
una forma de vida sostenible, como un fundamento común
mediante el cual se deberá guiar y valorar la conducta
de las personas, organizaciones, empresas, gobiernos e instituciones
transnacionales.
PRINCIPIOS
I. RESPETO Y CUIDADO DE LA COMUNIDAD DE LA VIDA
1. Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad
a. Reconocer
que todos los seres son interdependientes y que toda forma
de vida independientemente de su utilidad, tiene valor para
los seres humanos.
b. Afirmar la fe en la dignidad inherente
a todos los seres humanos y en el potencial intelectual, artístico,
ético y espiritual de la humanidad.
2. Cuidar la comunidad
de la vida con entendimiento, compasión y amor.
a. Aceptar que el derecho a poseer, administrar
y utilizar los recursos naturales conduce hacia el deber
de prevenir daños ambientales y proteger los derechos
de las personas.
b. Afirmar, que a mayor libertad, conocimiento
y poder, se presenta una correspondiente responsabilidad
por promover el bien común.
3. Construir sociedades
democráticas que sean justas, participativas, sostenibles
y pacíficas.
a. Reconocer que la libertad de acción
de cada generación se encuentra condicionada por
las necesidades de las generaciones futuras.
b. Promover la justicia social y económica,
posibilitando que todos alcancen un modo de vida seguro
y digno, pero ecológicamente responsable.

4. Asegurar que los
frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones
presentes y futuras.
a. Reconocer
que la libertad de acción de cada generación
se encuentra condicionada por las necesidades de las generaciones
futuras.
b. Transmitir a las futuras generaciones
valores, tradiciones e instituciones, que apoyen la prosperidad
a largo plazo, de las comunidades humanas y ecológicas
de la Tierra.
Para poder realizar estos
cuatro compromisos generales, es necesario:
II.
INTEGRIDAD ECOLÓGICA
5. Proteger y restaurar la integridad de los sistemas
ecológicos de la Tierra, con especial preocupación
por la diversidad biológica y los procesos naturales
que sustentan la vida.
a.
Adoptar, a todo nivel, planes de desarrollo sostenible y regulaciones
que permitan incluir la conservación y la rehabilitación
ambientales, como parte integral de todas las iniciativas
de desarrollo.
b. Establecer y salvaguardar reservas viables
para la naturaleza y la biosfera, incluyendo tierras silvestres
y áreas marinas, de modo que tiendan a proteger los
sistemas de soporte a la vida de la Tierra, para mantener
la biodiversidad y preservar nuestra herencia natural.
c. Promover la recuperación de especies
y ecosistemas en peligro.
d. Controlar y erradicar los organismos exógenos
o genéticamente modificados, que sean dañinos
para las especies autóctonas y el medio ambiente; y
además, prevenir la introducción de tales organismos
dañinos.
e. Manejar el uso de recursos renovables
como el agua, la tierra, los productos forestales y la vida
marina, de manera que no se excedan las posibilidades de regeneración
y se proteja la salud de los ecosistemas.
f. Manejar la extracción y el uso
de los recursos no renovables, tales como minerales y combustibles
fósiles, de forma que se minimice su agotamiento y
no se causen serios daños ambientales.
6.
Evitar dañar como el mejor método de protección
ambiental y cuando el conocimiento sea limitado, proceder
con precaución.
a.
Tomar medidas para evitar la posibilidad de daños ambientales
graves o irreversibles, aun cuando el conocimiento científico
sea incompleto o inconcluso.
b. Imponer las pruebas respectivas y hacer
que las partes responsables asuman las consecuencias de reparar
el daño ambiental, principalmente para quienes argumenten
que una actividad propuesta no causará ningún
daño significativo.
c. Asegurar que la toma de decisiones contemple
las consecuencias acumulativas, a largo término, indirectas,
de larga distancia y globales de las actividades humanas.
d. Prevenir la contaminación de cualquier
parte del medio ambiente y no permitir la acumulación
de sustancias radioactivas, tóxicas u otras sustancias
peligrosas.
e. Evitar actividades militares que dañen
el medio ambiente.
7. Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción
que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra,
los derechos humanos y el bienestar comunitario.
a.
Reducir, reutilizar y reciclar los materiales usados en los
sistemas de producción y consumo y asegurar que los
desechos residuales puedan ser asimilados por los sistemas
ecológicos.
b. Actuar con moderación y eficiencia
al utilizar energía y tratar de depender cada vez más
de los recursos de energía renovables, tales como la
solar y eólica.
c. Promover el desarrollo, la adopción
y la transferencia equitativa de tecnologías ambientalmente
sanas.
d. Internalizar los costos ambientales y
sociales totales de bienes y servicios en su precio de venta
y posibilitar que los consumidores puedan identificar productos
que cumplan con las más altas normas sociales y ambientales.
e. Asegurar el acceso universal al cuidado
de la salud que fomente la salud reproductiva y la reproducción
responsable.
f. Adoptar formas de vida que pongan énfasis
en la calidad de vida y en la suficiencia material en un mundo
finito.
8.
Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica
y promover el intercambio abierto y la extensa aplicación
del conocimiento adquirido.
a. Apoyar la cooperación
internacional científica y técnica sobre sostenibilidad,
con especial atención a las necesidades de las naciones
en desarrollo.
b. Reconocer y preservar el conocimiento
tradicional y la sabiduría espiritual en todas las
culturas que contribuyen a la protección ambiental
y al bienestar humano.
c. Asegurar que la información de
vital importancia para la salud humana y la protección
ambiental, incluyendo la información genética,
esté disponible en el dominio público.

III. JUSTICIA SOCIAL
Y ECONÓMICA
9. Erradicar la pobreza como un imperativo ético, social
y ambiental.
a. Garantizar
el derecho al agua potable, al aire limpio, a la seguridad
alimenticia, a la tierra no contaminada, a una vivienda y
a un saneamiento seguro, asignando los recursos nacionales
e internacionales requeridos.
b. Habilitar a todos los seres humanos con
la educación y con los recursos requeridos para que
alcancen un modo de vida sostenible y proveer la seguridad
social y las redes de apoyo requeridos para quienes no puedan
mantenerse por sí mismos.
c. Reconocer a los ignorados, proteger a
los vulnerables, servir a aquellos que sufren y posibilitar
el desarrollo de sus capacidades y perseguir sus aspiraciones.
10. Asegurar que
las actividades e instituciones económicas, a todo
nivel, promuevan el desarrollo humano de forma equitativa
y sostenible.
a. Promover
la distribución equitativa de la riqueza dentro de
las naciones y entre ellas.
b. Intensificar los recursos intelectuales,
financieros, técnicos y sociales de las naciones en
desarrollo y liberarlas de onerosas deudas internacionales.
c. Asegurar que todo comercio apoye el uso
sostenible de los recursos, la protección ambiental
y las normas laborales progresivas.
d. Involucrar e informar a las corporaciones
multinacionales y a los organismos financieros internacionales
para que actúen transparentemente por el bien público
y exigirles responsabilidad por las consecuencias de sus actividades.
11. Afirmar la igualdad
y equidad de género como prerrequisito para el desarrollo
sostenible y asegurar el acceso universal a la educación,
el cuidado de la salud y la oportunidad económica.
a. Asegurar
los derechos humanos de las mujeres y las niñas y terminar
con toda la violencia contra ellas.
b. Promover la participación activa
de las mujeres en todos los aspectos de la vida económica,
política, cívica, social y cultural, como socias
plenas e iguales en la toma de decisiones, como líderes
y como beneficiarias.
c. Fortalecer las familias y garantizar la
seguridad y la crianza amorosa de todos sus miembros.
12. Defender el derecho
de todos, sin discriminación, a un entorno natural
y social que apoye la dignidad humana, la salud física
y el bienestar espiritual, con especial atención a
los derechos de los pueblos indígenas y las minorías.
a. Eliminar
la discriminación en todas sus formas, tales como aquellas
basadas en la raza, el color, el género, la orientación
sexual, la religión, el idioma y el origen nacional,
étnico o social.
b. Afirmar el derecho de los pueblos indígenas
a su espiritualidad, conocimientos, tierras y recursos y a
sus prácticas vinculadas a un modo de vida sostenible.
c. Honrar y apoyar a los jóvenes de
nuestras comunidades, habilitándolos para que ejerzan
su papel esencial en la creación de sociedades sostenibles.
d. Proteger y restaurar lugares de importancia
que tengan un significado cultural y espiritual.
IV. DEMOCRACIA, NO
VIOLENCIA Y PAZ
13. Fortalecer las instituciones democráticas en todos
los niveles y brindar transparencia y rendimiento de cuentas
en la gobernabilidad, participación inclusiva en la
toma de decisiones y acceso a la justicia.
a. Sostener
el derecho de todos a recibir información clara y oportuna
sobre asuntos ambientales, al igual que sobre todos los planes
y actividades de desarrollo que los pueda afectar o en los
que tengan interés.
b. Apoyar la sociedad civil local, regional
y global y promover la participación significativa
de todos los individuos y organizaciones interesados en la
toma de decisiones.
c. Proteger los derechos a la libertad de
opinión, expresión, reunión pacífica,
asociación y disensión.
d. Instituir el acceso efectivo y eficiente
de procedimientos administrativos y judiciales independientes,
incluyendo las soluciones y compensaciones por daños
ambientales y por la amenaza de tales daños.
e. Eliminar la corrupción en todas
las instituciones públicas y privadas.
f. Fortalecer las comunidades locales, habilitándolas
para que puedan cuidar sus propios ambientes y asignar la
responsabilidad ambiental en aquellos niveles de gobierno
en donde puedan llevarse a cabo de manera más efectiva.
14. Integrar en la
educación formal y en el aprendizaje a lo largo de
la vida, las habilidades, el conocimiento y los valores necesarios
para un modo de vida sostenible.
a. Brindar
a todos, especialmente a los niños y los jóvenes,
oportunidades educativas que les capaciten para contribuir
activamente al desarrollo sostenible.
b. Promover la contribución de las
artes y de las humanidades, al igual que de las ciencias,
para la educación sobre la sostenibilidad.
c. Intensificar el papel de los medios masivos
de comunicación en la toma de conciencia sobre los
retos ecológicos y sociales.
d. Reconocer la importancia de la educación
moral y espiritual para una vida sostenible.
15. Tratar a todos
los seres vivientes con respeto y consideración.
a. Prevenir
la crueldad contra los animales que se mantengan en las sociedades
humanas y protegerlos del sufrimiento.
b. Proteger a los animales salvajes de métodos
de caza, trampa y pesca, que les causen un sufrimiento extremo,
prolongado o evitable.
c. Evitar o eliminar, hasta donde sea posible,
la toma o destrucción de especies por simple diversión,
negligencia o desconocimiento.
16. Promover una
cultura de tolerancia, no violencia y paz.
a. Alentar
y apoyar la comprensión mutua, la solidaridad y la
cooperación entre todos los pueblos tanto dentro como
entre las naciones.
b. Implementar estrategias amplias y comprensivas
para prevenir los conflictos violentos y utilizar la colaboración
en la resolución de problemas para gestionar y resolver
conflictos ambientales y otras disputas.
c. Desmilitarizar los sistemas nacionales
de seguridad al nivel de una postura de defensa no provocativa
y emplear los recursos militares para fines pacíficos,
incluyendo la restauración ecológica.
d. Eliminar las armas nucleares, biológicas
y tóxicas y otras armas de destrucción masiva.
e. Asegurar que el uso del espacio orbital
y exterior apoye y se comprometa con la protección
ambiental y la paz.
f. Reconocer que la paz es la integridad
creada por relaciones correctas con uno mismo, otras personas,
otras culturas, otras formas de vida, la Tierra y con el todo
más grande, del cual somos parte.
EL CAMINO HACIA
ADELANTE
Como nunca antes en la historia, el destino común nos
hace un llamado a buscar un nuevo comienzo. Tal renovación
es la promesa de estos principios de la Carta de la Tierra.
Para cumplir esta promesa, debemos comprometernos a adoptar
y promover los valores y objetivos en ella expuestos.
El proceso requerirá
un cambio de mentalidad y de corazón; requiere también
de un nuevo sentido de interdependencia global y responsabilidad
universal. Debemos desarrollar y aplicar imaginativamente
la visión de un modo de vida sostenible a nivel local,
nacional, regional y global. Nuestra diversidad cultural es
una herencia preciosa y las diferentes culturas encontrarán
sus propias formas para concretar lo establecido. Debemos
profundizar y ampliar el diálogo global que generó
la Carta de la Tierra, puesto que tenemos mucho que aprender
en la búsqueda colaboradora de la verdad y la sabiduría.
La vida a menudo conduce
a tensiones entre valores importantes. Ello puede implicar
decisiones difíciles; sin embargo, se debe buscar la
manera de armonizar la diversidad con la unidad; el ejercicio
de la libertad con el bien común; los objetivos de
corto plazo con las metas a largo plazo. Todo individuo, familia,
organización y comunidad, tiene un papel vital que
cumplir. Las artes, las ciencias, las religiones, las instituciones
educativas, los medios de comunicación, las empresas,
las organizaciones no gubernamentales y los gobiernos, están
llamados a ofrecer un liderazgo creativo. La alianza entre
gobiernos, sociedad civil y empresas, es esencial para la
gobernabilidad efectiva.
Con el objeto de construir
una comunidad global sostenible, las naciones del mundo deben
renovar su compromiso con las Naciones Unidas, cumplir con
sus obligaciones bajo los acuerdos internacionales existentes
y apoyar la implementación de los principios de la
Carta de la Tierra, por medio de un instrumento internacional
legalmente vinculante sobre medio ambiente y desarrollo.
Que el nuestro sea
un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia
ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la
sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia
y la paz y por la alegre celebración de la vida.
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