
LAS VACUNAS ¿AMIGAS
O ENEMIGAS?
Las vacunas son, para la medicina oficial,
uno de los mayores logros de la humanidad en la lucha contra
las enfermedades, pero son ¿amigas o enemigas? ¿Realmente
son necesarias y sin efectos secundarios todas las vacunas
que nos aconsejan ponernos?
La
mayoría de las personas confían y creen a pies
juntillas en la bondad e inocuidad de las vacunas; por lo
menos hasta que tienen un hijo... y ven todo el arsenal de
vacunas que les tienen que administrar. Es entonces cuando
uno no puede dejar de pensar si son realmente necesarias todas
las vacunas y si no tendrán importantes efectos secundarios.
Desde las Asociaciones para
la Libertad de Vacunación se argumenta que en general
no se nos suele informar de los posibles efectos secundarios.
Uno de los problemas que se encuentran estas asociaciones
o las personas que han tenido alguna problemática es
la dificultad de demostrar la causa-efecto entre vacunaciones
y efectos postvacunales ya que a menudo éstos pueden
tardar días o semanas en aparecer. Por desgracia desde
que empezaron las primeras vacunaciones masivas ya se sabe
que existen los efectos secundarios ya que hay mucha información.
Si buscamos en Internet encontraremos
miles de documentos y de informes médicos sobre el
tema. Es importante decir que la mayoría están
hechos por médicos y no por terapeutas naturistas (siempre
se nos acusa de ir, sin ningún criterio, en contra
de toda la medicina convencional o alopática). Por
supuesto estas personas, sean médicos o no, siempre
han estado tachadas de alarmistas e ir en contra del progreso.
El increíble
negocio de las vacunas
Es una pena pero hay que tener en cuenta que detrás
de las vacunas hay un imperio farmacéutico que mueve
miles de millones de dólares en todo el mundo. Descubrir
una nueva vacuna (para lo que sea) supone un negocio inmenso
ya que todos los países corren a proteger a su población.
Los beneficios de los fabricantes son increíbles. Ante
el temor (o rumor interesado) de que la fiebre aviar podía
afectarnos cual peste negra a toda Europa, todos los estados
quería comprar la posible vacuna al precio que fuese.
El pánico, en algunos momentos fue total. Luego te
explican que bueno, claro, que este tipo de vacunas tienen
una protección relativa ya que ese tipo de virus tiende
a mutar. Pero si tu ya has vendido varios millones de vacunas
el objetivo (económico) de las multinacionales farmacéuticas
ya está resuelto. En estos momentos hay más
de doscientos proyectos sobre nuevas vacunas. Por supuesto
todos los trabajos dicen que la suya debería de ser
obligatoria para todos.
La pena es que nuestro sistema
inmunitario se ve cada vez más afectado por tantas
vacunas y eso es la causa, según muchos autores, de
la plaga de enfermedades autoinmunes, alergias, autismo, etc.
Vacunas, pasteur y el
concepto de enfermedad de la medicina alopática
Con Pasteur empezó realmente la Era de la Medicina
Moderna pero, valorando sus logros, a partir de ese momento
ya no será importante el paciente y sus circunstancias
(dieta, higiene, emociones, condiciones de trabajo, etc.)
sino sólo tendrá sentido encontrar el "bichito"
o bacteria y matarlo.
Esta tendencia continua hoy
en día y de hecho es, por desgracia, la herramienta
más utilizada para luchar contra la enfermedad en los
países más pobres. En esto se basan también
las vacunas. Así, por ejemplo, en África ya
no existe la Viruela pero la gente continua muriendo de otras
enfermedades como la Malaria, Sida o puramente de hambre y
es que sus condiciones de vida continúan siendo igual
de malas que antes de empezar a vacunarlos.
Como decía Bernard, "contrincante"
de Pasteur ¿no será como mínimo igual
de importante estudiar que condiciones favorecen el crecimiento
de ese microorganismo que provoca la enfermedad?
Así pues, sin rechazar por ello las vacunas de forma
general, no cabe duda de que la mejor vacuna es mejorar las
condiciones de vida de las personas.
Conclusión sobre
las vacunas
Nuestro consejo es que la información es vital en estos
casos. Es importantísimo que antes de vacunarnos, de
lo que sea, solicitemos primero el máximo de información
de nuestro médico o farmacéutico. Hay que valorar
cada caso en particular y la realidad epidemiológica
de cada zona o país.
Si no tenemos más remedio
que vacunarnos una buena opción es acudir al médico
homeópata para que nos de un remedio para evitar, en
lo posible, efectos secundarios de las vacunas.
Autor: Josep Vicent
Arnau
Naturópata y Acupuntor
Articulista de Enbuenasmanos