La alimentación de los niños
en Otoño
A principios de otoño
el niño comienza un nuevo ciclo de desarrollo, aún
más si ha de enfrentarse por primera vez a un espacio
desconocido para él como es el colegio. Tendrá
que aprender a manejar situaciones nada habituales en su ritmo
de vida, como por ejemplo, la figura del maestro/a, nuevos
amigos, atención, compartir juego, etc… es de
suma importancia que para ello esté reforzado tanto
anímica, como, por supuesto, físicamente.
Es interesante saber y conocer,
que la alimentación en nuestros hijos aporta algo más
que nutrientes esenciales. También les ayuda a estar
atentos, con energía, despiertos y en otras ocasiones,
tranquilos y relajados.
La calidad de la dieta que el
niño consume habitualmente, le lleva a dar un tipo
de respuesta diferente a la hora de manejar su vida con el
exterior. Por ejemplo: no estará igual de atento y
despierto en el colegio, un niño que ha desayunado,
fruta, pan con mermelada, frutos secos y una infusión,
que otro que se ha tomado un simple bollo elaborado industrialmente,
ya que éste le aporta nutrientes de muy baja calidad
y de asimilación muy rápida, por lo que en poco
tiempo estará bajo de energía, y en consecuencia
poco atento.
La
información que recibimos los padres sobre alimentación
infantil, suele estar muy mediatizada por la publicidad, el
marketing y los medios de comunicación. Estos confunden
a los padres en la alimentación de sus hijos. Demasiados
productos congelados, lácteos de todo tipo y enriquecidos
con vitaminas, y como no, la bollería industrial.
Pero aparte de todas estas ofertas,
existen multitud de alimentos (que no suelen estar patrocinados)
muy completos nutricionalmente, que aportan en sí mismos
desde vitaminas, a minerales, pasando por grasas de buena
calidad, proteínas o hidratos de carbono. Estos son
los alimentos que nos ofrece la Madre Tierra, y que en cada
estación del año nos regala una variedad diferente.
¿Por qué, no aceptamos lo que nos da, en lugar
de hacer caso a los anuncios publicitarios?.
Pues bien, el cereal estrella
del otoño es el arroz, a todos los niños suele
gustar mucho y se puede cocinar de varias maneras. Una receta
que les encanta son las bolitas de arroz*, que si las acompañamos
con unas buenas lentejas (la legumbre de esta estación),
obtendremos la proteína completa. La lenteja de por
sí, ya es rica en proteínas (25 a 30%), además
de contener importantes cantidades de hierro, vitaminas del
grupo B y ácido fólico, por lo que para los
niños es un alimento ideal.
En
el campo de las verduras, hortalizas y tubérculos,
encontramos en otoño, entre otras, las zanahorias,
la remolacha, las cebollas, o el boniato* (las tortitas de
boniato a la canela les encanta), que puede sustituir a la
patata en los guisos, dándoles un sabor dulzón
muy rico.
La calabaza, es la estrella del
otoño, ¿quién no compra una para la fiesta
de Halloween? –aunque es mucho mejor comérsela-.
Su sabor es delicioso y es importante que esté en la
dieta habitual de los niños, porque es muy rica en
vitamina C (ya sabemos de la importancia de esta vitamina
para reforzar el sistema inmunológico) y ayuda a eliminar
los parásitos intestinales que, desgraciadamente, algún
que otro niño padece.
Para las frutas encontramos las
castañas (alimento totalmente energetizante, ricas
en potasio, hierro y vitaminas del grupo B), las granadas
(se pueden mezclar con la escarola, que es otro regalo del
otoño), el membrillo (con un alto porcentaje en fibra)
y como no, la manzana, la pera y las uvas.
No nos podemos olvidar de los
frutos secos, como son los higos, las ciruelas, las almendras,
las pasas o las nueces. Son un excelente tentempié
para los niños a la hora del recreo porque aportan
energía, fibra, vitaminas (especialmente la vitamina
E y mayoría del grupo B), minerales como el calcio,
tan beneficioso para el crecimiento, y pueden sustituir muy
bien a la leche, para aquellos niños que presenten
intolerancia a la lactosa. Es interesante remarcar, que es
recomendable que estén crudos mejor que fritos y salados.

El otoño trae una energía
un tanto condensada, y es una estación que va ayudar
a limpiar todo lo que le estorbe. Los primeros catarros, son
toxinas que el cuerpo ha acumulado durante el verano y tienen
que ser eliminadas.
Si utilizamos estos alimentos específicos para la estación
de otoño en la alimentación de nuestros hijos,
ayudaremos a reforzar sus órganos para que estén
mejor preparados para la estación siguiente y no caigan
cada dos por tres en las típicas enfermedades de la
estación.
Quizá debamos empezar
por nosotros mismos, y así dar ejemplo a nuestros hijos.
A la larga toda la familia se beneficiará. Sin duda.
*Bolitas
de arroz con queso